Por Cristian Vázquez (*)
1
¿Cuántas veces hay que contar una historia para que deje de doler? Narrar una experiencia una y otra vez permite hacer catarsis, sanar heridas, poner los hechos en orden y ver con mayor claridad sus conexiones, sus causalidades, sus mecanismos ocultos. “Las cosas que nos pasan cobran sentido cuando las oímos contadas: recién ahí entendemos –asegura una novela de Juan Forn–. Le decimos a alguien (o alguien nos dice a nosotros) qué nos pasó, y de pronto es eso lo que nos pasó”.






























