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| Por Pablo Mendelevich |
No solo condensó argentinidad “Esperando la carroza” con la escena tan evocada por estas horas de las tres empanadas. “Yo soy un tipo progresista, pero esto es libertinaje”, decía en “Cien veces no debo”, encarnando a Julio Siri, el genial Luis Brandoni, inmenso traductor de la identidad argentina, quien lamentablemente acaba de dejar este mundo.
El mismo Alejandro Doria retrató a través de la familia Siri a comienzos de la década del noventa la hipocresía de la clase media de doble moral. Un sector social que se dice moderno, abierto y democrático pero ante el primer conflicto concreto que le toca en carne propia -en aquella comedia, un embarazo no deseado de una hija que no sabe cuál de sus parejas la embarazó- recurre al autoritarismo, la represión, el conservadurismo.




















