Por Gabriel Morini
La saga del avión iraní –venezolano es un buen ejemplo de cómo la realidad nunca debe ser analizada desde los márgenes. El episodio que concentra la atención de las agencias de inteligencia del mundo se topa con lo rupestre de la discusión política en la Argentina y le impide al Gobierno golpearse el pecho con un logro que tuvo más que ver con una carambola del destino, pero que ahora, geopolíticamente hablando, le genera una oportunidad inmejorable.







