
Miniatura del Salterio de Basilio II (aprox. 1019)
Por David Toscana
Entre las virtudes capitales se encuentra la humildad. Es mi costumbre acudir a los diccionarios para establecer el acuerdo sobre un término. Aquí, las autoridades del siglo dieciocho, la definen como “una virtud que nos aparta de la soberbia, y nos inclina a la sumisión y al abatimiento delante de los superiores, y de aquellas personas que respetamos; pero entre los cristianos se entiende como una virtud interior que nos hace conocer que no somos nada delante de Dios”.







