Por Rodrigo Lloret (*)
Se ha iniciado por estas horas una nueva era. Se trata, en verdad, de una etapa pasada que se desarrolla en tiempo presente. Una era oscura, que parecía superada, pero que regresa con más fuerza. Es un fenómeno político que ya se había expresado en los últimos años y que venía en franca expansión, pero que tras la contundencia del triunfo de Donald Trump en los Estados Unidos el domingo pasado, ha resurgido para convalidar un proceso social y cultural de fuerte impacto a nivel mundial.

