Por Renato Salas Peña (*)
Hace algunos años, ocho, si es que queremos ser casi exactos, se abrió para mí, indecente y desfachatada, esta nueva propuesta para educar, esta nueva puerta que permite el ingreso a una dimensión desconocida que ya se había hecho conocida por muchos, pero que en el ejercicio de nuestra indecente profesión de docentes, aun se resistía, clásica y repetitiva la fórmula de nuestros ancestros pedagogos.

