
Kioscos de distribución gratuita del nuevo texto constitucional que los chilenos deberán
aprobar o rechazar en el referéndum del 4 de septiembre. (Foto/AFP)
Por Gustavo Sierra
Chile necesitaba cambios profundos y la reforma de la Constitución que había dejado la dictadura del general Pinochet era imprescindible. Ese fue el consenso que alcanzó el país tras el estallido social de octubre de 2019. Después de seis meses de las protestas más importantes de la historia chilena, el llamado a la Convención que redactaría la nueva carta magna tuvo un 78% de votos a favor.
