Por Ernesto Tenembaum
Uno de los hábitos
más clásicos de la historia argentina consiste en debatir alrededor de una
pregunta que es casi siempre la misma: ¿Quién tiene la culpa? Esa pregunta
se puede aplicar a cientos de episodios. ¿Quién tuvo la culpa del golpe del 76,
de la caída de Alfonsín, del lamentable episodio de la resolución 125, del
golpe del 55, de la crisis del 2001, de la desaparición del ARA San Juan, de la
muerte de Santiago Maldonado, de la crisis de la educación pública, de que la
Argentina haya dejado de ser un país rico?





