![]() |
| Por Eric Nepomuceno (*) |
Julio Ramón Ribeyro, cuentista maestro, decía que a través
de la literatura podemos seguir inventando trampas y tropezar con manos pensativas.
Manos pensativas.
Eso hizo que un escritor de las islas Canarias, llamado Juan
Cruz, llegase a la conclusión de que podemos clasificar a las mujeres entre las
que tienen y las que jamás tendrán manos pensativas. Quedó claro, para mí, que
manos pensativas serán siempre de mujeres –algunas mujeres...

