viernes, 29 de agosto de 2025

El verdadero castigo de Sísifo

 Por Guillermo Piro

Una de las cosas que siempre me sorprendió viviendo en otros países, en Francia, pero sobre todo en Italia, es la intolerancia y el desprecio que siente el hombre común hacia quien se divierte trabajando. No es algo que se manifiesta concientemente, no es algo sobre lo que alguien se haya ocupado de teorizar, pero es fácilmente comprobable que en esos países se considera un gesto de irresponsabilidad que el trabajador lo haga sonriendo, o manifestando algún tipo de felicidad –y la sonrisa es la manifestación más auténtica. Quien trabaja debe hacerlo con el ceño fruncido, amargado, compungido, concentrado en sus quehaceres, sin ninguna manifestación de simpatía, hacia los demás o hacia sí mismo. 

Tarde lo aprendí, por lo que, aun comportándome de manera responsable, en todos mis trabajos siempre fui el desclasado, el inconfiable, aquel de quien es necesario desembarazarse prestamente. No supe darle un nombre a eso, y estoy intentando darle un nombre ahora: a falta de otra cosa me gustaría llamarlo “el mal de Sísifo”, que como todo mal a veces es un bien, y como raras veces ocurre, un bien del que los habitantes de Latinoamérica, por alguna razón que desconozco, somos casi portadores semi exlusivos.

Sísifo era astuto, como casi todos los héroes mitológicos griegos. Era el rey de Éfira (la que más tarde adoptaría el nombre de Corinto, nombre que dura todavía). La historia de Sísifo nos llega a través de Eurípides, autor de Sísifo fugitivo. Allí se cuenta que Zeus había decidido castigar al rey de Éfira por haber revelado a Asopo el paradero de la ninfa Egina, que había sido raptada por Zeus y llevada a una isla. Encolerizado, Zeus envía a Tánato, la Muerte, a buscar a Sísifo y arrastrarlo al Hades, al Inframundo. Pero Sísifo logra engañar a Tánato y lo ata con cuerdas de acero. A partir de ese momento, mientras Tánato permanece atado, nadie muere en el mundo. Zeus envía entonces a Ares para que libere a Tánato y éste pueda llevarse a Sísifo al Hades. Pero Sísifo, que como ya se ha dicho era astuto, le pidió a su esposa que no le tributara ninguna honra fúnebre. Cuando Sísifo se encuentra en el Hades, se lamenta ante Tánato porque su mujer no lo sepultó de acuerdo a las costumbres, y le suplica que lo deje regresar para reprenderla por su conducta irresponsable. Hades lo deja volver, y Sísifo, como era de esperar, no cumple su palabra y no regresa al Inframundo. Pero la muerte nos llega a todos, incluido Sísifo, que un día tiene que volver a rendir cuentas al Hades. Y rendir cuentas significa cumplir una pena, que en el caso de Sísifo consistía en empujar una roca enorme por la ladera de una montaña hasta poco antes de alcanzar la cima, dejar caer la roca otra vez y volver a empujarla, una y otra vez, por toda la eternidad. Pero Sísifo logra encolerizar nuevamente a Zeus haciendo algo impensado: divirtiéndose con su tarea.

Albert Camus escribió El mito de Sísifo, donde reflexiona acerca del esfuerzo inútil e incesante del hombre y lo absurdo de la existencia humana. Sísifo era feliz porque había sabido aceptar su destino. Pero alguien acaba de plantear una alternativa muy interesante que pasó por alto a Camus. En Instagram, casualmente, me apareció el video de alguien que decidió tomar una piedra informe, irregular, y hacerla rodar por el suelo, sobre diferentes terrenos, durante más de cien días, logrando así que la piedra se volviera perfectamente esférica, es decir, perdiendo parte de su masa y haciéndose, por lo tanto, más liviana. Cada vez que emprende su caminata, haciendo rodar la piedra, esa persona pesa la piedra, y cada día, al finalizar el paseo, vuelve a pesarla, demostrando que cada vez pesa menos.

Tal vez Sísifo era feliz porque cada vez se esforzaba menos. Otro modo de aceptar el destino. Peor hubiese sido, como le hace decir Woody Allen al personaje de Rifkin’s Festival, llegar a la cima de la montaña y encontrarse allí solo en compañía de una enorme piedra, sin nada más que hacer. Ese sí hubiese sido un verdadero castigo.

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