Por Francisco Olivera
Dicen que el proyecto de la ley de Bases empezó a caerse aquel viernes por la tarde en que el oficialismo decidió ir a un cuarto intermedio. Alguna diputada se lo reprochó después a Martín Menem: tendrían que haber votado de corrido. Durante ese impasse, que duró cuatro días, se multiplicaron los llamados a diputados, principalmente por el tema que inició la serie de ocho rechazos en la votación particular: las facultades delegadas para eliminar o modificar fondos fiduciarios públicos.











