jueves, 25 de febrero de 2016

PERFILES / JACK KEROUAC

On the road, su obra cumbre y verdadera columna de la Generación Beat

Jack Kerouac: "Comprendí que todas las cosas sólo van y vienen, incluido
cualquier sentimiento de tristeza: triste hoy, alegre mañana..."
Por JFI

Pocas novelas han conseguido reflejar la pasión por conocer, por experimentarlo todo, como En el camino (On the road, traducida también como En la carretera), obra maestra de Jack Kerouac y verdadera referencia del movimiento conocido como la “Beat Generation” (Generación Beat).

La obra narra las aventuras, desventuras, viajes y pensamientos de Sal Paradise, Dean Moriarty y unos cuantos amigos a lo largo y ancho de EE. UU. y parte de México a finales de la década de los 40. Una larga lista de ciudades, pueblos y carreteras recorridas a un ritmo frenético con grandes dosis de alcohol, drogas, mujeres y locuras, pero también enorme amistad, espiritualidad y reflexión interior.

Y es que Sal Paradise y sus amigos fueron el germen de muchos de los cambios que se sucederían en los EE.UU. y el mundo en las siguientes décadas. Una generación cansada de guerras y que, ante la amenaza constante de la guerra fría convirtió el presente en el gran objetivo que da sentido a la vida. De ahí ese ansia de velocidad, de inmediatez, que empapa tanto su escritura como sus acciones: la vida y el mundo son demasiado grandes y maravillosos como para perdérselos y no tenemos mucho tiempo para experimentarlos.…Una huella que está presente en casi todos los acontecimientos importantes de la segunda mitad del siglo XX, como la liberación sexual, el movimiento hippy y estudiantil o el rock'n roll.

Es fácil intuir a los personajes reales tras nuestros protagonistas: Paradise no es otro que el mismo Kerouac, el narrador y protagonista de la historia a través de su eterno monólogo interior, y Moriarty es Neal Cassady (El primer tercio), quien se convertiría en el auténtico héroe de la generación beat por su ansia por exprimir la vida hasta la última gota, filosofía que contagió y embaucó a todos los que lo conocieron. Sin olvidar a Allen Ginsberg (Aullido), William Burroughs (El almuerzo desnudo), Ken Kesey (Alguien voló sobre el nido del cuco), Timothy Leary, Lawrence Ferlinghetti, Gregory Corso, etc. Un libro autobiográfico que por momentos parece ficción.

La obra se gestó entre 1947 y 1951, mientras Kerouac viajaba, vivía aventuras y tomaba notas, para luego pulir y corregir el texto hasta su publicación en 1957. En 2007, con el 50 aniversario, se publicó En la carretera: el rollo mecanografiado original que reproducía el primer borrador (escrito en una bobina de papel continuo en tres semanas) con los nombres reales y ninguna censura.

A lo largo de estos casi 60 años la novela se ha convertido en un libro de culto con millones de seguidores en todo el mundo y unas ventas ininterrumpidas, demostrando que si bien los autores de la Generación Beat fueron un destello fugaz en la literatura y la cultura estadounidense, sus ideas sí tuvieron un gran calado.

Mr. Kerouac

“Comprendí que todas las cosas sólo van y vienen, incluido cualquier sentimiento de tristeza: triste hoy alegre mañana. Sobrio hoy borracho mañana ¿Por qué inquietarse tanto?”

Si bien fue la gran estrella, la figura de Jack Kerouac no puede entenderse sin el resto de personajes que formaron la Generación Beat, la mayoría de ellos amigos que eran  “personajes de una espiritualidad singular que, en lugar de andar en grupo, eran Bartlebies solitarios que contemplan el mundo desde el otro lado de la vidriera muerta de nuestra civilización.”

Nacido en una familia de franco-canadienses en Lowell (Massachusetts), los comienzos de Kerouac parecían llevarle hacia el deporte, en el que destacaba, y que le permitió entrar en la Universidad de Columbia. Sin embargo, las lesiones y su visión de la vida terminaron llevándole por otros derroteros que le unieron a los ya citados y a convertirse en escritor cuya principal característica era una prosa inestable e improvisada que, pese a su desorden, albergaba una enorme riqueza expresiva. Con En el camino le llegaron el éxito y la fama, si bien esta no se repetiría con sus otras obras (Los vagabundos del Dharma, Big Sur, Visiones de Gerard, etc.) y artículos.

Imbuido por una honda espiritualidad, el católico Kerouac se sintió atraído por el budismo y las filosofías orientales, si bien solía interpretarlos a su manera, al igual que muchos otros beatniks que vivieron, o trataron de vivir, según sus propias reglas, pagándolo a menudo con la vida y la razón en aquella loca carrera con drogas, alcohol, divorcios, desorden y pobreza como equipaje habitual.

El 20 de octubre de 1969, mientras escribía en su casa de Lowell, Jack Kerouac empezó a vomitar sangre a consecuencia de una hemorragia interna masiva producida por la cirrosis y otras complicaciones, frutos a su vez de décadas de frenética actividad en las que se bebió, literal y figuradamente, la vida. Moriría al día siguiente a los 47 años. Similar suerte corrieron algunos de sus amigos de correrías, que terminarían ingresados en psiquiátricos, perseguidos por la justicia o muertos por sobredosis o en extrañas circunstancias.

Tal vez Jack Kerouac y la generación beat no estaban hechos para durar. Sus ideas, al parecer, sí.

© Filosofía Hoy

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