miércoles, 27 de febrero de 2013

Al sonar de las campanas [...de palo]

Por Martín Risso Patrón


« [...] El paro docente en Salta, “incomprensible”».
          [Abogado Juan Manuel Urtubey, Gobernador de la provincia de Salta].

« [...] El paro en las otras provincias es porque los gremios exigen un acuerdo como el arribado en Salta [sic]».
           [Contador Público Nacional Roberto Dib Ashur, Ministro de la Educación de la provincia de Salta].

Del nostálgico escenario 

Doña Clota moqueaba recordando la campanita de la Escuela Zorrilla, cuando sonaba inaugurando el año escolar y ella dejaba a su hijo el mayorcito, almidonado y con gomina, allá por los años 50, con la cobartera de cuero sujeta a las espaldas, no recordando si en primero o segundo grado. ¿Y las maestras? “...mire Profe... tan bonitas las señoritas... tan jovencitas y con qué carácter... Salían de la Normal muchas, y otras del Huerto, del Santa Rosa y hasta del Jesús...”; y luego agarraba pa’l lao de los tomates, la Vieja: Que las Directoras eran unas solteronas, que el Portero se chupaba los domingos, que la Ordenanza ni sabía manejar la escoba, etcétera. Y ahí le paré el carro.

Pero la campanita, siempre a horario, señalaba aquello que nos marcaba a todos, el verdadero inicio de cada año: El progreso, de la mano de la Educación; la confianza que tiene la humildad ante el orgullo del Saber... El blancor del azul de metileno en el guardapolvo, la gomina Brancato [la cinta impecable en el cabello de las niñas], y ese perfume indefinible y bello que tenía la Maestra…

Lo “incomprensible”

La nostalgia [término que nos sugiere dolor por el conocimiento de algo bueno] tiene sus límites, pero nos ayuda a vivir, porque nos permite contrastar algunos detalles de la vida en sociedad a lo largo de un tiempo.

Intentaré ser simplemente explícito. El gobernador Urtubey califica de incomprensible al paro docente en Salta al inicio de las clases de este año. Según su contexto, no se puede comprender que reclamen algo que ya estaba concluido, que es el acuerdo salarial paritario. Verdad a medias, por lo tanto, mentira. Si los gremios regionales, matices más o menos, acordaron algo, ese algo, asaz insuficiente, no está en línea con lo que las centrales sindicales madres aún sostienen, y por disciplina gremial, los de aquí, paran.

Para el caso de Salta, el arreglo es tan insuficiente como todos los arreglos salariales que le hacen a los docentes de todo el país. Creer que los porcentajes que se manejan, entre el 25 y el 30 por ciento, dejan  feliz y contento al trabajador del aula, es una solemne opería. En el caso de Salta, el aumento del 25% se dará escalonadamente, siempre detrás de los escalones que se salta de a tres la inflación, a lo largo de varios meses. Recuerdo que siempre quedó claro, luego de ese remedo de paritaria, los maestros y profesores salteños se guardaban la posibilidad de parar al inicio de las clases, cosa que hicieron.

Si al gobernador le resulta incomprensible que el paro se había realizado, o es que él mismo no entiende, o resulta que ahora lo que no se acepta es materia de negación intelectual. Por las dudas le explico: La organicidad gremial a escala nacional incluye articulaciones en las protestas, aunque las paritarias sean provinciales, de tal manera que se entienda o no, le guste o no a la patronal, cuando hay bajada de línea nacional, lo lógico será que se cumpla. Como lo hace usted, gobernador, cuando le bajan línea de la Rosada, ¿vio?

Pero hay un pero 

Si aceptamos la organicidad gremial a escala nacional, entonces también debemos visualizar que las comunicaciones internas debieran ser lo suficientemente fluidas, como para evitar que los gremios provinciales tomen las correspondientes decisiones a sólo dos días [de fin de semana, para colmo] del inicio de las clases. Esto, por tres motivos, al menos: 1] Porque le quitará eficacia a la medida a tomar debido a la gran inasistencia a las asambleas correspondientes, 2] Porque justamente, la escasa cantidad de asambleístas, no aportará legitimidad a las decisiones, y 3] Lo más importante: La incertidumbre de los padres de alumnos. Hubo escuelas en Salta que tuvieron gran adhesión, es cierto, pero también colectaron grandes broncas paternales, porque tuvieron que volverse con sus hijos a casa o adonde pudieran dejarlos, dada la rutina laboral familiar. Gratuita manera de echarse encima a la gente.

Salvo estos últimos señalamientos, fue enteramente comprensible el paro salteñocomo el de todo el país. El que quiera comprender, que comprenda.

Qué es lo importante 

No se puede concebir que el salario de los profesionales de la Educación aún sea motivo de tanto descuido por parte de la patronal oficial. En realidad, atormenta la pregunta que uno se hace constantemente de porqué el sueldo inicial de bolsillo de una maestra, un profesor, sea una variable que constantemente fluctúa entre el centavo que marca el límite de la pobreza, y el centavo que pone contentos a los economistas cuando dicen lo más truchos “ese sueldo está dentro de la canasta familiar...”. No es posible que, término medio, el sueldo inicial de un/a docente constituya la décima parte [y menos] del sueldo de un burócrata gubernamental que es, precisamente el que determina lo que el trabajador debe cobrar.

Por otro lado, si se tiene como variable la cantidad de horas escolares, no es nada más que un argumento espantoso, porque se desconocen al menos dos cosas: Primero, que el maestro, la profesora, tienen trabajo escolar en casa [planificaciones, correcciones, tareas didácticas, etcétera], segundo, por la naturaleza de esas horas escolares: Son horas atentatorias contra la salud de la Persona.

Desearía que los párrafos anteriores, como los que vienen, contribuyan para entender el paro de los docentes.

¿La salud no cuenta? Le cuento 

Para conocimiento de la patronal oficial, un modesto aporte: La curva de soporte energético para una persona que debe trabajar frente a grupos de niños y/o adolescentes en un aula, es constantemente descendente desde el inicio de la jornada hasta el final porque carece de reposición, a pesar de los recreos, que sí son de utilidad para los alumnos. Eso se da porque la economía psicológica en el/la docente pone en juego reservas emocionales e intelectuales debido a actividades como: Mantener el orden en el discurso de los temas, el cambio de asignaturas e incluso de lugar de trabajo [especialmente para los profesores con horas y no cargos]; contener psicológicamente los múltiples estados que presentan los alumnos; responder al sistema según lo planificado; recibir quejas, empujones, escupitajos y agresiones gravísimas de personas ajenas a la Escuela, cuando no de los mismos alumnos... Eso, sin contar que el docente carece de la necesaria contención que le haga bajar los niveles extremos de excitación emocional que ello le provoca. La Escuela, es un lugar altamente insalubre para el docente, psicológicamente hablando. El docente inicia su semana laboral y ya, en la primera jornada, perdió más energía emocional [incluso física], que un puntero asesor de los despachos ministeriales que apenas si conoce, pierde en el café de la esquina.

Pero esa situación se realimenta con la angustia que produce la miseria en dinero que recibe en pago por tanto despropósito. Angustia real, que provoca insomnio y hasta desgano para comer, vea.

En su momento la presidente de la República, muy suelta de cuerpo, criticó con dureza las protestas docentes, argumentando que son los trabajadores que más vacaciones tienen. Sólo le pido sacar cuentas qué vacaciones hay entre el 28 de diciembre y el 25 de febrero...

La Educación ¿política de Estado? 

Aún falta un detalle que hace a una gestión republicana: Qué lugar ocupa la Educación en el conjunto de las políticas de Estado. En la actualidad, a escala nacional, ninguna.

Si se cree que construir algunos edificios escolares, es política de Estado, error. Si se piensa que distribuir computadoras personales a los alumnos y profesores, pero sin soporte técnico y de capacitación, error.

Si se ocultan los verdaderos índices de deserción, desgranamiento y repitencia escolar con el fin de preservar la propaganda en función de los propósitos y no de los resultados, esto ya no es ausencia de política educativa: es un mero agravio a la sociedad.

La política educativa, de existir alguna vez, es un complejo de propósitos, acciones y resultados, que comienzan y terminan en el Docente. Por una sencillísima razón: De los chicos, de los contenidos, de los procedimientos, de la didáctica y la actualización profesional, se ocupan ellos, simplemente los que enseñan, aquellos que hacen de su vida un testimonio para el que, un sueldo que no cubre ni el diez por ciento que los ingresos de sus mandantes, es nada más que una insultante migaja.

[Versión impresa en la Edición del viernes 29-feb-13 del Semanario Nueva Propuesta].

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