
En Madrid, Jorge Macri se empeñó en rebautizar a Borges como "José" Luis y a
María Kodama como María Victoria. Milei llamó "Eliseo" al mítico Odiseo.
Por Sergio Sinay (*)
El 20 y el 30 de octubre últimos la presencia de la ignorancia en el poder se mostró de manera desnuda. El primero de esos días, durante una ceremonia en el Instituto Cervantes, en Madrid, en la que ingresaron a esa casa valiosas piezas de Jorge Luis Borges, el jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Macri, leyó un discurso en el se empeñó en rebautizar al gran escritor argentino (simbólicamente inmortal en tantos aspectos) como “José” Luis Borges. Para que no quedaran dudas de que no era un furcio sino una convicción lo hizo dos veces. Coronó sus deslices llamando a María Victoria y Mariana Kodama, sobrinas de la fallecida viuda del escritor, “miembras” de la Fundación que lleva su nombre. “Miembras”, sea sustantivo o adjetivo, es una palabra que no existe en el idioma español y sólo suele usarse en el marginal y agonizante lenguaje inclusivo, capricho patético del fenómeno woke.







