Por Luciano Román
A solo tres semanas de la renuncia de Manuel Adorni, un sector del Gobierno hace malabares para explicar la escapada recreativa del viceministro de Justicia al Mundial de Estados Unidos. Es un hecho menor, si se quiere anecdótico, pero habilita una pregunta incómoda: ¿se fue Adorni pero sobrevive el adornismo?








