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| Por Jorge Fernández Díaz |
No me molesta que me hayas mentido, me molesta que a partir de ahora no pueda creerte. Nietzsche explicaba de ese modo algo que, años después, el filósofo norteamericano Eric Hoffer -estudioso de los movimientos de masas-, retomaba y proseguía: “La desilusión es una especie de quiebra. La quiebra de un alma que gasta demasiado en esperanza y expectativas”. Encadenados, estos dos aforismos pueden utilizarse para la vida amorosa, el arte narrativo y la fe política. El momento más temido de un escritor es ese punto donde la suspensión de la incredulidad se pierde, y su lector despierta y ya no puede tragarse el cuento: el libro resbala entonces de sus manos.








