
Motosierra. Mutilaba miembros y órganos. Atacaba a la salud, la educación, el trabajo.
Por Sergio Sinay (*)
Dos años y medio después de la inauguración del (des)gobierno libertario sobran las evidencias para pensar que, lejos de venir a terminar con la “casta” político económica que desde el fin de la dictadura deterioró sin pausa los fundamentos de la democracia y de la república, lo que esta gestión consiguió es revalidarla, fortalecerla y unirse a ella. Figuras nefastas de esa casta están en el gobierno, y no en funciones menores, forman parte del oficialismo parlamentario y hacen fabulosos y a menudo turbios negocios bajo la mirada, la aprobación o el aliento del gobierno.







