
Cristina Kirchner saluda desde el balcón en San José 1111. (Foto/Archivo)
Por Félix V. Lonigro
Recientemente los medios de comunicación se hicieron eco de la estrategia de los abogados de Cristina Fernández, destinada a lograr que una de las comisiones de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (específicamente la creada por el Pacto de Derechos Civiles y Políticos), la habilite para participar en el proceso eleccionario del año próximo. Al mismo tiempo algunos se preguntan si, en democracia, es justo que una dirigente tan importante esté “proscripta”, así como también si lo es que la gente que la quiere votar se vea privada de hacerlo por el hecho de estar condenada.







