
Milei. El reciente de sus arrebatos fue su injerencia en la políticainterna de Brasil.
(Foto/Presidencia)
Por Sergio Sinay (*)
La ausencia o la presencia de respeto es el fundamento de las sociedades decentes. Así lo expresa, taxativamente, el sociólogo israelí Avishai Margalit, profesor emérito en la Universidad de Jerusalén y honorario en la de Oxford, en su libro La sociedad decente. En ese tipo de sociedades, sostiene este pensador, el respeto es un derecho de las personas y un deber de los gobernantes y las instituciones. Si la conducta del que se considera su máximo representante, es decir su presidente, reflejara a un país en su conjunto, la Argentina no aplicaría como sociedad decente.







