
Borges y Maria Kodama en el Hotel Real de Santander en agosto de 1983.
(Foto/José María Plaza)
Por José María Plaza
El sábado 14 de junio de 1986, sobre el mediodía (o esa es mi memoria), los altavoces de la Feria del Libro de Madrid anunciaron la muerte del escritor Jorge Luis Borges. Fue como un latigazo para los paseantes, que unánimes se dirigieron a las casetas para adquirir algún título del fallecido, como un último homenaje. Esa mañana se agotaron su libros.







