Por Daniel Santa Cruz
“La educación debe ser un bien público, inapropiable para cualquier sector”, señaló en un artículo de opinión, allá por el año 2006, en pleno debate sobre la Ley Nacional de Educación que debía reemplazar a la fracasada Ley Federal, el exrector de la UBA y de la Universidad Nacional de Córdoba, Francisco Delich. Inmediatamente, el entonces secretario de Educación, Juan Carlos Tedesco, lo llamó y le comunicó que esa idea, plasmada en esa columna, iba a ser uno de los primeros artículos de la flamante ley que sería enviada a su tratamiento en el Congreso. Así fue, y hoy ese concepto está vigente en el artículo 2 de la ley 26.206, que declara a la educación como un “bien público”.








