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| Por Carmen Posadas |
¿Conocen el último capricho de los ultra ricos? Convencidos de que son seres superiores, buscan iniciar sus propias dinastías inseminando a mujeres seleccionadas que cumplan con ciertos cánones (ser guapas, inteligentes, caucásicas, con medios propios y sin pareja conocida). Según dicen ellos, sus fines son solo altruistas. Elon Musk, por ejemplo, piensa que es necesario evitar el colapso del mundo occidental que producirá la inmigración descontrolada, por lo que ofrece su semen para engendrar hijos con lo que él llama “carga genética conveniente”. El mismo enfoque eugenésico tiene el ruso Pável Dúrov, fundador de Telegram (fortuna estimada en 17 000 millones de dólares), que a sus 41 años ha procreado ya más de 100 hijos. Para facilitar el proceso, ha abierto una clínica llamada Altra Vita, donde su esperma congelado está disponible y al que pueden acceder mujeres escogidas.








