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| Por James Neilson |
Si nos guiamos por algunas estadísticas publicadas recientemente, los optimistas que creen que, siempre y cuando la Argentina siga respetando unas normas fiscales básicas, logrará superar sus dificultades actuales y prosperar lo suficiente como para convertirse en un tigre latinoamericano, están perdiendo la batalla que libran en los mercados financieros internacionales contra los numerosos pesimistas que siguen convencidos de que ya es demasiado tarde para que el país experimente una auténtica revolución cultural.








