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| Por Jorge Fernández Díaz |
Godard escribió un poema que era una verdadera oda a Alfred Hitchcock: “Si fue el único poeta maldito que conoció el éxito es porque fue el más grande creador de formas del siglo veinte y porque son las formas las que nos dicen finalmente qué hay en el fondo de las cosas. Ahora bien, qué es el arte sino aquello por lo cual las formas devienen estilo y qué es el estilo sino el hombre”. La reflexión del padre de la nouvelle vague va mucho más allá del cine y la literatura, sobre todo en tiempos en que la política fabrica “relatos” y copia los trucos del melodrama. Javier Milei, desesperado por retomar la iniciativa perdida, ha renovado su campaña contra “los pelotudos e infradotados abanderados de las formas” (sic) y ha agregado una novedosa injuria contra los periodistas: “Mierda humana y soretes mal cagados”, con perdón por el mal gusto.








