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| Por Jorge Fernández Díaz |
Le interesaba vivamente alertar sobre los “enemigos internos” del liberalismo. Y no tenía empacho en culpar a muchos economistas, concretamente a aquellos que introducían el “dogmatismo liberal”. “Esos insensatos llegaron a creer que el mercado era una panacea y resolvía todos los problemas, y eso no es verdad -advertía Mario Vargas Llosa-. Eso nunca lo dijeron los grandes pensadores liberales: Adam Smith, Hayek, Popper o Berlin. Ninguno. Sí que un país necesita un mercado libre para integrarse al mundo. Pero los problemas sociales y culturales son tan importantes como los económicos para que un país progrese. Y si uno cree que el mercado es la única forma de resolver todos los problemas, uno no es un liberal. Uno es un dogmático. Y por ese camino se llega muy fácilmente al autoritarismo”.








