
Manuel Adorni durante su presentación ante la Cámara de Diputados.
(Foto/Prensa Diputados)
Por Déborah De Urieta
Pochoclos, insultos a diputados y periodistas, gestos de corazón, denuncias penales cruzadas y un Gobierno que se convirtió en el fusible del jefe de Gabinete (y no a la inversa como dicta la tradición). Así fue el debut de Manuel Adorni en el Congreso, donde la presentación del informe de gestión fue la excusa que utilizó la Casa Rosada, con los hermanos Milei a la cabeza, para brindar su apoyo irrestricto al jefe de Gabinete que desde hace un mes es investigado por enriquecimiento ilícito. Durante su exposición, el ministro coordinador aseguró que no cometió "ningún delito" y no dejó nada librado al azar: leyó durante toda la sesión.







