Por María José Giovo
La presión en el palacio de Planalto, la residencia
presidencial de Dilma Rousseff, crece minuto a minuto. El lunes es el día D
para la presidenta brasileña quien se entrevistará con el Papa Francisco en
medio de una ola de protestas contra la corrupción, y otros temas sensibles
para los brasileños como la seguridad, la educación y la obra pública.

