jueves, 10 de mayo de 2018

Mundiales


Por Sergio Suppo

Un día después de la derrota de la selección de César Menotti frente a Bélgica, el 14 de junio de 1982, las tropas argentinas se rindieron en Malvinas. Sin que importara una de las mayores desgracias del siglo pasado en nuestro país, la selección siguió jugando el Mundial de España hasta ser eliminada.

Cuatro años después, Raúl Alfonsín cedió el balcón de la Casa Rosada a los campeones en México, con Diego Maradona a la cabeza. No salió con ellos a saludar a la multitud en la Plaza de Mayo. Ese año la inflación sumó un 81,9%.

En 1990, otra multitud se agolpó en el mismo lugar para recibir a los subcampeones. En el segundo año de Menem, la inflación alcanzó el 2314%, un índice que se sumó al 3079% en el último tramo de Alfonsín y el comienzo del presidente peronista.

En 2002, el país esperaba celebrar algo para sacarse la amargura del derrumbe de la Alianza, una inflación de 40,9%, una caída de PBI de casi 11 puntos y un estallido de pobreza que llegó a casi el 50%. Pero el equipo de Marcelo Bielsa fue eliminado en primera ronda, un resultado solo equiparable al de Suecia, en 1958.

Mauricio Macri anunció que irá a Moscú al primer partido del Mundial.

Antes de esta crisis, después de Rusia 2018 esperaba poner en marcha su reelección. La pelota quedó picando.

© La Nación

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