miércoles, 20 de diciembre de 2017

Macri felicitó al “Grupo Fernet” y definió lista negra de gobernadores

Por Ezequiel Rudman

Tres gobernadores se ubicaron al tope de la lista negra de la Casa Rosada. El sanjuanino Sergio Uñac, el riojano Sergio Casas y el santiagueño Gerardo Zamora le dieron la espalda al Gobierno nacional, no sólo a la hora de habilitar quórum, sino también en la votación que convirtió en ley en la madrugada de ayer la reforma del cálculo de jubilaciones.

La presunta "liga" de gobernadores quedó así explícitamente fracturada. De un lado, el trío de "traidores" al acuerdo Nación-Provincias que incluía también el acuerdo fiscal y la reforma tributaria. Del otro, el "Grupo Fernet" de mandatarios aliados encabezados por el cordobés Juan Schiaretti.

Es cierto que la sesión frustrada de la semana pasada, la violencia en las calles y el rechazo popular a la reforma previsional desgastaron la relación entre el Poder Ejecutivo Nacional y los gobernadores peronistas. Pero el Presidente considera que lo peor ya pasó. Ahora se abre la etapa del reparto de recursos para las provincias una vez que se termine de aprobar el Presupuesto y las reformas fiscales y tributarias -ver nota aparte-. Los mandatarios no volverán a pasar por una sesión tan traumática en lo que queda de la presidencia de Macri. Todos salieron afectados por el stress legislativo y social, pero la batalla política se ganó en conjunto entre la Casa Rosada y los Gobernadores. El kirchnerismo, ese fantasma animado a través de Cristina de Kirchner que atemoriza a los mandatarios aún más que el propio Macri, quedó aislado y estigmatizado por una oleada de destrozos que no logró frenar la ley ni el funcionamiento del Congreso.

Macri y Frigerio se encargaron ayer de cicatrizar eventuales heridas sufridas por los gobernadores "leales" tras la aprobación de la ley. El Presidente se ocupó en persona de escribirle mensajes de agradecimiento y aliento a los gobernadores peronistas. Empezó con Schiaretti. También el salteño Juan Manuel Urtubey recuperó el "up grade" en a la categoría de aliado confiable. El misionero Hugo Passalacqua se afianzó en el círculo íntimo presidencial. Junto a su par de Córdoba aportaron nueve votos determinantes para sancionar la ley. En el "Club del Fernet" también se acomodaron el entrerriano Gustavo Bordet, el tucumano Juan Manzur -premiado con el freno de la suba de impuestos a bebidas azucaradas-, el chaqueño Domingo Peppo y el neuquino Omar Gutiérrez.

Del otro lado del Jordán, al tope de la lista negra que irritó a Macri y Frigerio están Zamora, Casas y Uñac. Los diputados que presuntamente respondían al gobernador de San Juan se desmarcaron y votaron en contra junto a José Luis Gioja, del Frente para la Victoria. Tampoco aportaron quórum. No hubo ningún voto del peronismo sanjuanino afirmativo. Casas sufrió la interna peronista de La Rioja con Luis Beder Herrera, su antecesor, quien bloqueó el apoyo de votos justicialistas al proyecto de Cambiemos. Zamora tampoco respondió. Maneja un mini bloque de seis legisladores. Sólo uno votó a favor. El mandatario ni siquiera pudo comprometer el apoyo de su esposa, Claudia Ledesma.

La tortuosa votación en Diputados y el periplo que debió encarar Frigerio para garantizar el quórum, operación que lo llevó a permanecer 24 horas sin interrupción en Diputados -hasta que se sancionó la ley- expusieron sobre la mesa política del Presidente otra conclusión: la inoperancia del Interbloque Argentina Federal, incluido el Bloque Justicialista, como colectora confiable de votos peronistas en el recinto. Ese colectivo resbaló el jueves pasado a la hora de blindar el quórum. Y perdió la categoría de interlocutor confiable en la previa de la maratónica sesión que comenzó el lunes por la tarde y que continuó ayer. El Gobierno nacional no puede contar un paquete cierto y determinado de votos de ese interbloque para garantizar quórum y leyes delicadas. Por eso la negociación debió encararse uno a uno con los gobernadores. Comenzó el viernes pasado en Diputados con la presencia de los mandatarios más Marcos Peña y Frigerio. Y continuó el lunes en el Congreso con la foto de familia entre los mandatarios y los ministros de Macri. Casi un óleo del Renacimiento.

Lo que sigue será un rediseño de ese interbloque de 35 diputados que no funciona de manera coordinada y presenta intereses demasiado disímiles para votar en conjunto. No hay interlocutor confiable que comprometa el apoyo de esa cabeza de Medusa de liderazgos provinciales peronistas con objetivos metálicos tan divergentes. Un formato más reducido, con bancadas provinciales desagregadas aportaría un horizonte de mayor previsibilidad en Diputados a la hora de negociar leyes.

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