lunes, 23 de octubre de 2017

Un triunfo que activa el plan Macri 2019

El presidente ya decidió competir por otro mandato. 
Cristina se consolida como la gran líder opositora.

Por Ignacio Fidanza
La elección entrega dos datos contundentes: Macri tiene el camino despejado para buscar su reelección y Cristina se consolida como la opción opositora con mayor respaldo popular.

La Casa Rosada tenía bastante claro que este iba a ser el resultado y su esfuerzo de las últimas semanas fue que no trascendiera y si lo hacía, minimizar un crecimiento nacional y sobre todo un triunfo en la provincia de Buenos Aires, que querían guardarse para que explote en toda su dimensión este domingo.

Tan seguros estaban de este desenlace que el proyecto reeleccionista de Macri incluía un destape en el acto de cierre de campaña del Teatro Orfeo de Córdoba, que debió suspenderse por la aparición del cuerpo de Santiago Maldonado. En oficinas de la Casa Rosada se diseñaron los afiches con la leyenda "Macri 2019" que anónimos "militantes" iban a levantar ese día, para que los tomaran las cámaras de televisión. Es decir, la decisión está tomada. Macri va por otro mandato.

La extensión del triunfo de este domingo, que desbordó las previsiones más optimistas consolida esa trayectoria, Cambiemos ganó en la zona núcleo, Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, pero también se impuso en bastiones peronistas del norte como La Rioja y Chaco. Punteó de amarillo la Patagonia con triunfos en Neuquén y Santa Cruz, además de ratificar el liderazgo porteño.

En un país polarizado al extremo, las opciones que intentaron "mejorar" los proyectos en pugna desde una construcción de centro superador, fueron barridas a niveles humillantes, en una deriva muy funcional a Macri.

De los 23.214.180 votos afirmativos, Cambiemos se llevó 10.077.575 votos y Unión Ciudadana cosechó 4.732.520. Así, entre ambos reunieron el 64% de los votos y polarizaron la elección.

Los proyectos presidenciales de Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y acaso Martín Lousteau, deberán esperar otro país.

La elección tuvo algo de fundacional y acaso Macri merodea la posibilidad de sumarse como el nuevo eslabón de esa línea histórica que enhebran Mitre, Roca y Menem.

Cristina perdió pero también ganó. Superó los 37 puntos en provincia, merodeó los 3,5 millones de votos en provincia y destapó resultados inesperados en Salta donde el kirchnerismo diputó el segundo puesto y en Tierra del Fuego donde ganó. Sus candidatos salieron segundos en Santa Fe, Santa Cruz y Capital y tuvo buenos resultados en Neuquén y Chubut. De hecho, en Capital y provincia terminó metiendo más diputados que en el 2015. Es decir, consolidó su posición de primera fuerza en la interna peronista.

Lo que fracasó en toda la línea fue ese peronismo de centro dialoguista, esa suerte de democracia cristiana europea que tiene como líder ideológico al senador Miguel Ángel Pichetto y que se construyó sobre la hipótesis de un declive pronunciado del "chavismo" cristinista.

Cristina anunció esta noche que Unidad Ciudadana llegó para quedarse y esta elección es apenas el principio de ese recorrido. Una noticia excelente para Macri que necesita esa división del peronismo para prevalecer, mientras construye su propia hegemonía.

El Presidente goza además de la comodidad de tener como gran adversaria a una líder acosada por serios problemas judiciales, con la posibilidad de la prisión merodeando. Una suerte de rehén de una dialéctica, que por ahora la ubica en el lado débil de la tensión. Débil incluso desde los números: Cambiemos suma un 43 por ciento nacional contra un 20 por ciento de la ex presidenta. Es decir, proyectado Macri estaría ganando en primera vuelta en una presidencial.

Si los proyectos de poder exitosos son aquellos que logran modelar su oposición, está claro que el proyecto de Macri se completa con Cristina. La idea -ahora se percibe en toda su extensión- no era colaborar en el surgimiento de un relevo peronista de centro que estabilice el sistema, sino conectar al kirchnerismo a un pulmotor para que la idea del relevo sea imposible.

Sería fácil decir que donde el peronismo fue unido potenció sus chances y hasta ganó. Formosa, Tucumán, San Juan son ejemplos. Que si Randazzo se hubiera plegado a Cristina estaban para ganar. Pero esa lectura no explica la expansión geométrica de Cambiemos, su consolidación donde gobierna.

Hay algo de cambio de época dando vueltas, acaso aquella vieja teoría de Torcuato di Tella de un sistema político que se encaminaba a dos grandes polos de centroizquierda y centroderecha, a la argentina.

La vieja profecía incumplida de la muerte del peronismo, este domingo bordeó como pocas veces la realidad.

© LPO

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