domingo, 24 de enero de 2016

Preocupación y cautela por el virus del zika


Por Sebastián Alonso

El agente infeccioso que tiene en alerta a Latinoamérica se transmite a partir del Aedes aegypti, vector del dengue y la chikungunya. 

Si se evita dejar al descubierto fuentes de agua como botellas o tarros, se podría reducir un 50 por ciento la presencia del mosquito, que sólo pica durante el día.

El incremento de los casos de microcefalia, a partir del 2014, en Brasil, puso en boca de todos a un nuevo agente infeccioso: el zika. Argentina, Colombia y Estados Unidos se manifestaron oficialmente sobre la gravedad de la situación aunque aún se investiga la relación entre el virus y la enfermedad que provoca una malformación cerebral que condiciona el desarrollo normal de los bebés.

“Se comprobó que uno de los niños que murió al nacer tenía el virus y, a su vez, se lo registró en el líquido amniótico de la madre, pero aún no encuentran una vinculación directa para afirmar que el zika sea el responsable de las anomalías”, explica, en diálogo con Agencia CTyS, Juan José García, investigador del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores de la Universidad Nacional de La Plata.

Lo que sí se sabe es que el vector, el insecto que transporta y, con su picadura, deposita al agente infeccioso en las personas, es el Aedes aegypti. La expansión del mosquito, conocido por también transmitir el dengue, se vio favorecida por las lluvias, las altas temperaturas y la permanente migración de personas. Según el especialista del CONICET, en Paraguay y Brasil “hay una enorme cantidad de infectados” y los constantes intercambios de gente entre diferentes países empeora la situación.

En Argentina, el mosquito se encuentra activo entre octubre y mayo mientras que el resto del año permanece en forma de huevo, lo que favorece su movilización al quedar pegado a distintos recipientes que son transportados por la población de un lugar a otro; así se fomenta la distribución del insecto por todo el país.

García resalta la importancia de utilizar repelentes durante el día y destaca la necesidad del compromiso ciudadano. Desde la Organización Mundial de la Salud se mencionó que, si la comunidad colabora en eliminar las fuentes de agua, es decir, las palanganas, baldes, tarros, se lograría controlar la expansión del Aedes aegypti en un 50 por ciento. “Una botella descubierta que acumule agua es suficiente para que el insecto deposite huevos y en una semana estén volando”, destaca el investigador.

El Ministerio de Salud de Brasil asoció al virus del zika, anteriormente solo presente en África y Asia, a las complicaciones en más de tres mil bebés que nacieron con microcefalia. Fiebre, conjuntivitis y dolor muscular son indicios de haber contraído la infección aunque, muchas veces, y esto mantiene en vilo a gran parte de la población brasileña, no se presentan síntomas.

© Agencia CTyS-UNLaM (Especial para Agensur.info)

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