miércoles, 18 de noviembre de 2015

Atacaban como militantes y ahora se defienden como autárquicos

Por Fernando González
Es curioso lo que sucede con algunos funcionarios kirchneristas. Pretenden permanecer en sus cargos más allá de lo que suceda el domingo en el ballottage como si los vientos políticos no fueran a cambiar nunca. Algunos, como el presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, o la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, o el titular del AFSCA, Martín Sabatella, han manifestado incluso que el aval parlamentario con el que han asumido les garantiza el sillón en el que están sentados por mucho tiempo más.

El dilema con ellos es que han desempeñado sus funciones bastante más como militantes de un espacio político que como dirigentes de organismos autárquicos al servicio de los ciudadanos.

Desde esos cargos jerárquicos, han aprovechado la potestad para atacar a los sectores de la oposición y han utilizado las herramientas del Estado para defender al Gobierno hasta de algunas investigaciones generadas por denuncias graves.

El avance de una de estas investigaciones contra Vanoli por la operatoria de contratos a dólar futuro es apenas una punta del iceberg que tiende a emerger después del 10 de diciembre, cuando asuma el próximo presidente.

El kirchnerismo corre ahora el riesgo de padecer el mismo castigo al que sometió durante años a sus adversarios políticos. La Argentina necesita que el nuevo presidente, sea Daniel Scioli o Mauricio Macri, corrija esta desviación que convierte a los funcionarios autárquicos en rehenes del poder de turno.

Deberá designarlos con el beneplácito de la oposición y deberá ponerlos a salvo de las operaciones políticas que los degradan y les quitan hasta la última señal del prestigio profesional con el que habían llegado.

© El Cronista

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