domingo, 22 de febrero de 2015

¿Dónde está el piloto?

Por Beatriz Sarlo
¡Qué lindo! El 19 de febrero la Presidenta informó que su cumpleaños coincide con el Año Nuevo chino y que ella es serpiente en ese horóscopo.

Gran alivio enterarse de que el acta que establece las relaciones diplomáticas entre Argentina y la República Popular China se firmó también un 19 de febrero de 1972. La Presidenta estuvo predestinada desde la cuna a hablar en chino. Con esta sarta de coincidencias, Boudou podrá entrar muy fortalecido al nuevo capítulo de su calvario judicial.

¿Estamos todos locos? En los últimos ocho días, la Presidenta viajó a Santa Cruz (para hacer algunas reinauguraciones), a Buenos Aires, a Chapadmalal, de nuevo a Buenos Aires, de vuelta a Chapadmalal. Aparte de los cumpleaños familiares, junta puntos como viajera frecuente del Tango 01. También visitóAtucha porque era imprescindible anunciar que la usina había llegado al 100 por 100 de su capacidad generadora. Y había que decirlo horas antes de esa marcha destituyenteque se organizó con la excusa de la muerte de Nisman. Tuvimos Twitter y cadenas nacionales muy entretenidas, porque faltaban temas y la Presidenta no quiere que su pueblo se deprima pensando que el Estado no le garantizó la seguridad a un fiscal. Ayer mismo tuvo tiempo para dar su opinión sobre la marcha del miércoles 18.

Pero me preocupa un poco que la Presidenta ande de aquí para allá como bola sin manija. Sabemos que ella puede estar corriendo y pensando al mismo tiempo. Lo mismo que cuando se queda un mes encerradita, y también sigue pensando. Pero no tiene que cansarse, porque allí están para complicar la escena sus admiradores de Carta Abierta, que han salido a informarle a la Corte que es su “deber” intervenir contra la autonomización partidista de los magistrados e impedir la gestación de un Partido Judicial. Vamos a ver qué le indica la semana que viene Carta Abierta a la Corte.

Está claro que no se gobierna reinaugurando obra pública. De todos modos, la Presidenta puede responder que se gobierna haciendo obra pública. En China firmó convenios para construir todavía más obras que recibirán el nombre Kirchner en su fachada, a menos que decidamos homenajear también a algún dirigente chino y abrir la mano con los bautismos. Represa Mao-Kirchner, por ejemplo, aunque no estoy muy segura de que Mao sea el nombre adecuado (consultar a Zannini).

De los discursos pendencieros del último mes, negadores y ciegos de los propios intereses presidenciales, atravesados por el fantasma de una muerte, en Atucha II, Cristina Kirchner recuperó su inclinación tecnocrática: cifras comparativas, curvas de crecimiento, incidencia de la producción nacional en los emprendimientos inaugurados y futuros, número de científicos y técnicos empleados en energía nuclear para fines pacíficos, lo mismo para las industrias. Allí reconocemos un tecno-style que la Presidenta había dejado de frecuentar con la asiduidad a que nos tenía acostumbrados, para volverse más íntima y más señora de su casa. Personalmente la prefiero en el escenario de la usina que en el del living, donde compite con tradiciones televisivas muy establecidas y sus chances bajan cuando comienza con las insinuaciones.

Así llegamos al jueves 19. Para arruinarle el finde a la Señora, la Sala I de la Cámara Federal confirmó el procesamiento de Boudou, por adueñarse con malas artes de un pedazo de Ciccone Calcográfica. El hombre debe nombrar nuevamente defensores. Es amigo de Zaffaroni, que puede asesorarlo aunque no pueda ser su abogado. Allí tiene una celebrity del derecho penal. Para colmo, apareció Vandenbroele, un fabulador que deja correr que es testaferro de Boudou. Puro delirio de grandeza.

Fue un cañonazo. Cristina Kirchner eligió a Boudou en soledad, sin consultar a nadie. Se inclinó por un tarambana que parece la versión mafiosa de Isidorito Cañones, el personaje de Dante Quinterno. Todavía recuerdo las caras en la transmisión desde un quincho de Olivos, en junio 25 de 2011: se abrió una puerta, entró un viento patagónicoy nuestro playboy marplatense saltó al segundo lugar de la fórmula.

Después, ya se sabe: una mujer que habla sobre los negocios de su ex marido, gente acusada de lavar dinero, un friso de estafadores y vendedores de influencias dieron cuerpo a una investigación sobre Ciccone Calcográfica. Una tarde de abril de 2012, cuando esa investigación parecía inevitable, Boudou convocó a una conferencia de prensa en el Senado y armó una acusación, rápidamente demostrada sin fundamento, contra el procurador Esteban Righi, que renunció y no volvió a hablar desde entonces. La Señora sostuvo a Boudou, porque a ella no le gusta dar su brazo a torcer. ¿También entonces estábamos todos locos?

El hiperactivismo puede ser signo de vitalidad. A la Señora no la detiene ni una fractura en el tobillo ni un fiscal muerto (como a Martín Fierro, no la asustan sombras ni bultos que se menean). Ahora no permitirá que se perjudique el Proyecto porque su vicepresidente sea un estafador.

En las últimas semanas, la Presidenta se ha dirigido exclusivamente a una audiencia de varios millones: sus votantes seguros, los que forman el suelo basáltico de su victoria de 2011. Ya no le preocupa conservar a quienes a veces la votaron y a veces apostaron a otra boleta. El kirchnerismo supo navegar distintos estados de la opinión pública, más favorables o más adversos. Ya no. La Presidenta da señales de que los cree perdidos. Y, como en todo retroceso, lo que pretende salvar son los batallones leales y sus pertrechos.

A ese fin, ya apareció la iniciativa de una marcha el primer día de marzo.

© Perfil

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