
Renato Salas Peña y la tapa de su nuevo libro de poemas "Mamani, el timador"
De mi país las venas, repletas de Mamanis
Por Jorge Millones
A mediados de los años noventa conocí a un muchacho flaco, alto, moreno y apurado, de esos que parecen caminar siempre huyendo de algo o persiguiendo alguna revelación imposible. Entraba y salía de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos con un libro bajo el brazo y una ansiedad feroz en la mirada. Renato Salas subía las escaleras hacia el segundo piso de la Facultad de Letras —donde entonces funcionaba Educación— como quien corre a salvar algo del incendio. Más tarde desaparecía con otros muchachos rumbo a un antro estudiantil que después supe que se llamaba “El Tío de las Cañas”: un bar miserable, glorioso y alcohólico donde recalaban estudiantes pobres, poetas sin futuro, profesores derrotados y toda esa fauna sanmarquina que todavía respiraba la resaca revolucionaria de los años setenta y ochenta en el Perú.
