| Plácido Domingo |
Hace poco vi un chiste en Abc de un tipo que dice: “Soy un don nadie, un fracasado. Cuarenta años en la empresa y a nadie nunca se le ha pasado por la cabeza acusarme de acoso sexual”. Me rechinó tanto como
el cierre de apretadas filas en apoyo de Plácido Domingo, coronado por esos espectadores de Salzburgo y otras ciudades que le ovacionan con ardor, y no por su magnífica carrera como tenor (ese mérito es monumental e imborrable), sino como incomprensible cheque en blanco ante las acusaciones de
las mujeres.
