Por Nicolás Lucca
Tengo la certeza de que todo ser humano de bien tiene una frase hecha de cabecera, aunque no lo haya notado. Algunas de esas frases se convierten en parte del sentimiento colectivo, como una creencia extendida en base a repeticiones que, a menudo, quedan varadas en algún paréntesis temporal ya pretérito. Cuando esas frases se mezclan con supuestos conocimientos de otras culturas, la ensalada mental suele convertirse en una traba que bloquea nuestra capacidad de análisis porque todo se reduce a frases hechas.



















