
El periodista Hugo Alconada Mon, la jueza María Verónica Michelli y Karina Milei
Por Claudio Jacquelin
La calidad institucional en la Argentina siempre se puede degradar un poco más. Si todas las evidencias y versiones se confirman, el propio presidente de la Nación le acaba de poner su firma, su sello y el membrete del Poder Ejecutivo Nacional a un ejemplo de arbitrariedad, autoritarismo, venganza y ataque a la libertad de prensa y de expresión al que cuesta encontrarle paralelismos y precedentes desde la recuperación democrática.


