martes, 20 de octubre de 2020

Qué más da

Por Manuel Vicent

Qué más da que haya uno o mil universos, con un número de galaxias y de estrellas más allá de toda imaginación si en el fondo solo son piedras incandescentes o muertas, que dan vueltas y vueltas ciegamente sin sentido alguno. Qué más da que existan millones de planetas como el nuestro si al llegar a cualquiera de ellos, después de viajar durante años a la velocidad de la luz, te encuentras con que está todo parcelado por el catastro, lleno de policías y de gente feroz que se mata por un dios, por una patria, por una bandera. 

Qué más da que la Iglesia te prometa la inmortalidad en el paraíso después de la resurrección de la carne si basta con un segundo de placer, por ejemplo, una uva moscatel que te estalle en los labios, para sentirte inmortal aquí en la tierra sin necesidad de morirte siquiera.

Qué más da que el hombre se crea el rey de la creación, capaz de alcanzar la inteligencia artificial y de inventar los artefactos de destrucción más diabólicos, si un simple virus, que no es nada, puede acabar con la humanidad en un fin de semana.

Qué más da que la política de este país se haya convertido en una pelea a cara de perro entre camorristas de derechas y confusos gobernantes de izquierdas que te obliga a discutir con tus amigos si basta con llamar al camarero, pedir otra de calamares y hablar de las cosas que realmente te interesan.

Qué más da que digan los científicos que la vida solo es un conjunto de carbono, de hidrógeno, de oxígeno y de nitrógeno con una pizca de azufre combinados por el azar si, después de todo, esos elementos químicos te conducen a la sonrisa de la Gioconda, a los versos de Walt Whitman o a la luz de Matisse.

Y si al final aquellos sueños que tuviste de joven se reducen a jugar una partida de tute en el hogar del jubilado y a confundir la felicidad con un buen resultado del análisis de orina, ya qué más da.

© El País (España)

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