viernes, 10 de mayo de 2019

¿Hay una Cristina Kirchner más moderada?

Cristina Kirchner
Por Fernando Laborda

Cristina Kirchner reapareció en público después de más de dos meses de silencio con un mensaje más cordial e infinitamente más breve respecto de lo que nos tenía acostumbrados. Y no pocos observadores calificaron su discurso durante la presentación de su libro "Sinceramente", en el Salón Borges de la Feria del Libro , como "llamativamente moderado". 

Es cierto que el tono que empleó estuvo lejos de ser irritativo o hiriente como el utilizado por ella tantas otras veces. Pero la moderación no solo puede medirse por el tono de las palabras, sino por la clase de propuestas que contiene el mensaje.

¿Puede llamarse moderada a quien reivindica uno de los períodos más dramáticos de la Argentina, como los años 70? ¿Forma parte de la moderación propiciar la ley del agio y la restauración de un pacto social como el que encabezó el ministro de Economía José Ber Gelbard en 1973 y que terminó dos años después en un verdadero descalabro?

Gelbard era un dirigente empresario de origen comunista pero cercano al peronismo con una concepción económica proteccionista e intervencionista, a quien Héctor Cámpora designó al frente del Palacio de Hacienda, cargo que conservó tras el regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina. Su pacto social no consistió en otra cosa que en un congelamiento de precios y salarios, con una consigna que hoy resulta muy poco original: "inflación cero".

Durante el primer año, el pacto arrojó algunos resultados en apariencia positivos. Pero los desequilibrios no tardaron en producirse. En parte por factores externos, como la crisis del petróleo, y en parte por factores internos, como el abultado déficit fiscal que fue acumulando el sector público para mantener congeladas las tarifas de los servicios públicos y los combustibles, que por aquel entonces pertenecían al Estado.

Entre mayo de 1973 y mayo de 1975, como lo señala FIEL en un estudio sobre el gasto público en la Argentina, mientras las tarifas no experimentaron aumentos, el costo laboral medio creció un 125% y los precios de los bienes de consumo se incrementaron un 98% pese a los controles a los que muchos sectores estaban sujetos. El déficit fiscal fue del 7,5% del PBI en 1973, del 7% en 1974 y se catapultó al 14.3% en 1975.

Aquella experiencia demostró una vez más la escasa efectividad de los controles de precios y salarios. Cundió el desabastecimiento y el estallido social no tardó en llegar, porque durante 1973 y 1974 los salarios del sector privado, en lugar de ser determinados en las convenciones colectivas, pasaron a ser dispuestos por el gobierno por decreto. Cuando en mayo de 1975 volvieron a funcionar las convenciones, se convirtieron en el detonante del llamado "Rodrigazo", con el cual el nuevo ministro de Economía, Celestino Rodrigo, intentó sincerar la estructura de las tarifas públicas para evitar una debacle fiscal, al tiempo que se desató una alocada carrera entre precios y salarios que terminó en un descontrol de las cuentas fiscales y monetarias, en una fuga de capitales y en el agotamiento de las reservas del Banco Central, que acentuó el vacío de poder del gobierno de Isabel Perón, además del caos ya signado por la violencia de los grupos subversivos y de la Triple A.

El cuidado de las formas que exhibió el mensaje de Cristina Kirchner en la Feria del Libro pareció apuntar a seducir a una porción del electorado independiente que en el ballottage de 2015 definió la elección a favor de Mauricio Macri y que hoy boya en la indecisión. La expresidenta llevó también a la práctica una autocrítica que deslizó en su libro, referida a sus larguísimos discursos en cadena nacional que molestaban a muchos ciudadanos.

Y hasta se permitió criticar al gobierno de Macri por tener supuestamente muchos "más planes sociales que los que dejamos los choripaneros", a pesar de que, durante la campaña electoral de 2015, el kirchnerismo alentaba entre los más pobres el temor de que Macri les sacaría esos beneficios sociales. Se trata de un mensaje para una clase media baja que nunca vivió de esos planes, pero que ve reducido su poder adquisitivo por el impacto de las mayores tarifas y los efectos de la estanflación. El talón de Aquiles del macrismo.

Lo que no midió Cristina ni quienes la presentan como una "leona herbívora" es que ni la vuelta a 1973 ni una propuesta de nueva Constitución, como la que alientan hombres cercanos a la expresidenta como Raúl Eugenio Zaffaroni y Mempo Giardinelli, nos conducirán hacia la salida de nuestros problemas ni hacia la moderación.

© La Nación

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