martes, 3 de octubre de 2017

Cristina Kirchner toma riesgos y es víctima del voto útil


Por Fernando Laborda

Ante la virtual certeza de que, si mantenía la estrategia conservadora que empleó en la campaña proselitista previa a las PASO, iba a ser superada por Cambiemos el 22 de octubre, Cristina Fernández de Kirchner optó por tomar riesgos y enfrentar al periodismo al que tradicionalmente no había dudado en ningunear durante casi 15 años.

Y, como en la fábula del escorpión que pica a la rana en el medio del río cuando ésta intenta transportarlo a la otra orilla, afloró la naturaleza de la ex presidenta.

Reapareció la Cristina de los grandes valores de ayer, de hoy y de siempre. La que pretende dar clases de periodismo, aunque ya no desde el atril sino en los novedosos mano a mano con los entrevistadores, y la que ha hecho de la negación de los errores una rutina propia de su relato. Su última equivocación fue afirmar que la tragedia ferroviaria en la estación Once sólo se debió a un error del maquinista que no frenó.

A la luz de las últimas encuestas, quienes desde hace varias semanas aseguraban en el oficialismo macrista que cuanto más hablara Cristina, más chances de ganar en el distrito bonaerense tendrían los candidatos de Cambiemos, parecerían tener razón. Todos los sondeos de opinión pública le asignan a Esteban Bullrich y Gladys González una ventaja bastante clara en intención de voto sobre la ex mandataria y Jorge Taiana.

Hay dos factores que apuntalan esos pronósticos electorales:

1) El espanto que provocarían algunas declaraciones de la candidata a senadora por el Frente Unidad Ciudadana estarían ayudando a la polarización que incentiva el macrismo. Votantes de terceras fuerzas -fundamentalmente de Sergio Massa y Margarita Stolbizer- se estarían volcando hacia la coalición gobernante para asestarle una dura derrota a Cristina Kirchner.

2) Comienza a ganar terreno la hipótesis de que algunos intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires que hasta ahora se declararon fieles a Cristina incentiven cortes de boletas para conservar sus mayorías en los Concejos Deliberantes, tal como lo hicieron en 2009, 2013 y 2015 en desmedro del propio kirchnerismo.

Un indicio de lo que estaría sucediendo lo brindan recientes afirmaciones de Margarita Stolbizer, mientras las encuestas advierten que se estaría licuando parte del apoyo que obtuvo su coalición 1País en las PASO. "El Gobierno sigue escondiéndose detrás del fantasma de Cristina para no discutir la realidad. Pero el pasado no vuelve. No hay que tenerle miedo a Cristina ni al pasado", aseveró la compañera de lista de Massa.

El cambio en la estrategia discursiva de esta fuerza opositora es sugestivo. Antes de las PASO, invitaba al electorado a sumarse a su propuesta para evitar el retorno de Cristina Kirchner. También sostenía que cada voto que se acercara a la ex presidenta iba a actuar como una presión sobre los jueces para asegurarle impunidad. Ahora, considera que no hay que temerle a Cristina. La intención del massismo es clara: persuadir a sus votantes de que deben votar con total libertad y no pensando que hay que evitar a toda costa un triunfo kirchnerista.

© La Nación

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