sábado, 27 de mayo de 2017

CAMPAÑA / Llueve sobre mojado

Los problemas propios y las candidaturas en cadena le complican planes al oficialismo. Tiempo de cambios.

Por Roberto García
Justo cuando Mauricio Macri determina una fecha cercana para relevar tres ministros (Martínez, Bullrich y Buryaile) y aprueba lista de candidatos en distritos de todo el país,se le vino encima el simultáneo lanzamiento de opositores (Cristina, Massa, Lousteau) en una sola jornada.

Demasiado aguacero para un solo día. Aunque más lo inquieta otra tempestad: la secuela del ultimátum de su socia en Cambiemos, Elisa Carrió, quien literalmente le planteó el desproporcionado “yo o ella” en referencia a la continuidad de la número dos de Inteligencia, Silvia Majdalani. 

Demasiado desafío para conservar una funcionaria de categoría menor, peso liviano, al menos en comparación con la ahora candidata porteña del Presidente, peso pesado. Por si no fuera poco el desborde, el mandatario exhausto por una larga gira en el exterior, debe lidiar con el affaire Odebrecht que involucra en el escándalo a otro gobierno y a su propio staff. Quizás le otorgue cierta tranquilidad si se concreta la compra de la participación de esa empresa brasileña en el soterramiento del Ferrocarril Sarmiento, proyecto que para algunos ya está consumado gracias  a la municipalidad capitalina que se hará cargo (Horacio Rodríguez Larreta) luego de que fracasara el mismo intento de los nuevos titulares de Iecsa (Marcelo Mindlin), la compañía que fuera de sus entrañables parientes (Angelo Calcaterra) y que había ganado la licitación en tiempos de Cristina. Demasiada tensión también para un solo hombre, basta observar sus últimos problemas de salud. Por algún lado, dicen, el estrés le cobra a su víctima.

La salida del trío de ministros, quienes parten para competir en las elecciones del 22 de octubre, tal vez se produzca antes de lo imaginado a esa fecha. A Martínez, en Defensa, lo reemplazaría –como corresponde al reparto político en el Gobierno– un hombre del radicalismo afín, Horacio Quiroga, el “Pechi”, tres veces intendente de Neuquén, aunque resta una presunta poda en la vasta estructura de la cartera que genera conflictos con la Jefatura de Gabinete, la compra de media docena de vetustos aviones Super Etendard y esclarecer una causa judicial que incluye la filmación de un militar de contaduría con un bolso con dinero. Lopecito hizo escuela, lindezas de la gestión. A pesar de que a Esteban Bullrich no le debe agradar dejar el Ministerio de Educación para competir en la provincia de Buenos Aires –lo suplantaría su colega bonaerense, Alejandro Finocchiaro– hasta él mismo debe tener dudas de su importancia: le han inhibido en público su anunciada novedad de que Facundo Manes lo acompañaría como primer diputado en la nómina que encabeza para el Senado. Hay que compensar otras voluntades. Con la partida de Buryaile hay menos ruido, o menos intereses.

Y siguen las firmas. Otro tridente, en este caso opositor, empezó a desvelar a Macri: tanto Cristina como Massa y Lousteau se han revelado como aspirantes no sólo al comicio de octubre, indican –si no les va mal– que sueñan competir con el actual Presidente en el 2019. Las cartas sobre la mesa, otro juego empieza después de las elecciones. Otro enigma para inversores. La viuda de Kirchner salió a robustecer su facción más que a tentar otras voluntades, el alicaído Massa se ha tentado para enfrentar esta aparición y Lousteau, bajo la apariencia de que pugna con Horacio Rodríguez Larreta en la Capital, en rigor apunta a liderar un bloque con sueños de mayor estatura: hoy Macri es su adversario oculto (o no tanto, ya que éste lo advirtió cuando trató de dormirlo en Washington). Lousteau hasta puede asimilar la voz del massismo para su candidatura porteña siempre que ayer hayan coincidido en la misma estrategia –en un encuentro discreto– su delegado sostén en la UCR, Emiliano Yacobitti, con la más influyente figura del Frente Renovador, Graciela Camaño. En suma, el jefe del PRO creía en ampliar su partido en la próxima elección, ahora hay cada vez más gente dispuesta a jibarizarle esa quimera.

Mientras, una foto compromete su coalición: Carrió se arrebató de cólera, luego de varios días con denuncias varias, por la instantánea en la que aparece retratada con un informante en Paraguay, viaje del cual hasta ella misma había comentado por sus investigaciones sobre la efedrinaEntiende que la persiguen, le atribuye la responsabilidad a Majdalani y reclamó su destitución. Al margen de otros episodios tormentosos (descalificaciones a Angelici, Lorenzetti, Jorge Macri, el comisario Bressi, y siguen las firmas) con resultados diversos, en este caso prometió su deserción de Cambiemos si no remueven a la funcionaria. Pareció olvidar que Majdalani responde a Macri desde hace muchos años en esa área oscura de los espías y el dinero secreto –Eduardo Amadeo sostuvo que la número dos de la AFI no hace nada sin consultar al Presidente–, reporta a Nicolás Caputo, “mi hermano de la vida” según el propio ingeniero, y que por razones de origen familiar, dispone de un vínculo con el apellido Awada, de la cual la primera dama Juliana es heredera, casi una “conexión turca” de acuerdo a una vulgaridad simplista. Como suele ocurrir, se inventó una pesquisa para buscar a los culpables y demorar una medida, raro que no se haya creado una comisión ad hoc como forma de enfriar el conflicto.

Vínculos. También para blanquear el entorno presidencial, se dijo que el Gobierno le reclama a Odebrecht toda la información disponible para descubrir las coimas que repartió esa empresa en la Argentina, la más comprometedora para la Casa Rosada se anida en el soterramiento del Ferrocarril Sarmiento. Se justifica en que la Justicia ampara, con su lentitud, al ex gobierno de Cristina, en particular a Julio de Vido (hace una semana apenas decidieron allanar las oficinas, luego de años de advertirse la mordida). Una exigencia que tal vez no responda a Derecho, pero que satisface ciertas almas defraudadas. Mientras, la empresa italiana Ghella que aporta la tuneladora al proyecto ha pedido el esclarecimiento del affaire para no ser sospechada. No vaya a ser que la compliquen, como si esa compañía desconociera lo que sus socios traficaron en la operación.

Algo parecido a las viudas que dicen ignorar la fortuna que construyeron sus maridos.

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