martes, 14 de marzo de 2017

Cristina Kirchner y las elecciones: entre los fueros y la gloria


Por Fernando Laborda

Uno de los interrogantes que aumenta la incertidumbre en este año electoral es el papel que jugará Cristina Kirchner en los próximos comicios. La mayoría de los dirigentes apuestan a que será candidata a un cargo electivo, pero hoy es absolutamente prematuro pronosticar si se postulará en la provincia de Buenos Aires, donde nació, o en Santa Cruz, donde tiene su residencia permanente. 

Y este dilema sólo podrá ser resuelto por la ex presidenta en función del propósito personal que la llevaría a la lucha electoral: ¿irá sólo por los fueros parlamentarios de los que hoy carece o buscará dar un batacazo electoral que la posicione nuevamente en un lugar de privilegio y que le aseste un golpe mortal a Mauricio Macri?

La primera disyuntiva que enfrenta Cristina Kirchner es si le conviene presentarse en estas elecciones. La mayoría de los analistas estima que debería participar de la competencia. Quedarse en su casa implicaría el fin de su carrera política y la posibilidad de terminar presa. En cambio, si accediera a una banca de senadora o diputada, la Justicia requeriría de la aprobación del cuerpo legislativo en el que eventualmente se encontrara para poder detenerla.

El actual régimen de inmunidades para legisladores establece que en el caso de que la Justicia disponga el arresto del funcionario, éste no se hará efectivo hasta tanto el legislador no sea separado de su cargo. En otras palabras, debería producirse su desafuero o su remoción. La ley de fueros también señala que no se podrá ordenar el allanamiento del domicilio particular o de las oficinas de los legisladores ni la intercepción de su correspondencia o comunicaciones telefónicas sin la autorización de la respectiva Cámara.

La citada norma no impide que un legislador sea indagado por un juez, por cuanto esto no es considerado una medida restrictiva de la libertad. Sin embargo, si un diputado o senador no concurre a prestar declaración indagatoria ante la convocatoria de un tribunal, éste deberá solicitar su desafuero o remoción para que aquél se vea forzado a declarar.

Queda claro que, en el marco de su delicada situación judicial, en la que está sometida a diversas demandas por asociación ilícita, lavado de dinero y negociaciones incompatibles con la función pública, entre otras cuestiones, a Cristina Kirchner le convendría gozar de fueros parlamentarios. Su eventual detención resultaría mucho más dificultosa en el supuesto caso de que el kirchnerismo conservara o aumentara su caudal de bancas legislativas.

Las ventajas prácticas se advierten al observar lo que ocurrió con el actual diputado Julio De Vido el año pasado. El ex ministro de Planificación Federal de los Kirchner, investigado judicialmente por enriquecimiento ilícito, pudo demorar el allanamiento judicial de su domicilio, previsto para el 29 de abril, hasta el 22 de junio, invocando que tenía fueros. De ese modo, se perdió el efecto sorpresa que suele darle efectividad a cualquier allanamiento.

Por esta razón, diputados del macrismo han presentado un proyecto de ley para modificar la ley de fueros, con el propósito de eliminar el requisito que tienen los magistrados de solicitar autorización al Poder Legislativo para allanar oficinas o domicilios particulares de los legisladores.

Si está fuera de discusión que a Cristina Kirchner le convendría volver a ocupar una banca parlamentaria, el dilema es por cuál candidatura optar. Las alternativas serían postularse para senadora o diputada nacional por la provincia de Buenos Aires, o bien para senadora o diputada por Santa Cruz. De todas esas alternativas, la más riesgosa es disputar una de las tres bancas de senadores bonaerenses, por cuanto si su fuerza política quedase tercera, detrás de Cambiemos y del Frente Renovador de Sergio Massa y Margarita Stolbizer, Cristina se quedaría con las manos vacías y en el peor de los mundos. En cualquiera de las otras opciones, en cambio, tendría prácticamente asegurado el acceso a una banca.

Claro que si las encuestas la favorecen y se siente confiada, Cristina podría buscar una senaduría por Buenos Aires, con el sueño de recobrar su brillo ¬-electoralmente hablando- y debilitar al gobierno de Macri. Sin embargo, puede no ser tan sencillo, ya que antes debería enfrentar en las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) de agosto a los sectores del peronismo bonaerense que no la quieren, empezando por Florencio Randazzo. Y nadie puede descartar que buena parte del electorado, incluyendo a quienes no están alineados con el peronismo, se proponga hundir a la ex presidenta en esa elección.

No sería algo descabellado. Según distintas encuestas, Cristina Kirchner promedia hoy una intención de voto del 25% en el distrito bonaerense. Pero alrededor de seis de cada diez argentinos tienen una imagen negativa de ella.

Así las cosas, lo más factible es que la ex mandataria argentina acosada por la Justicia se tome su tiempo y aguarde hasta último momento, quizás hasta fines de junio, poco antes de que venza el plazo para presentar listas en las PASO, para tomar una decisión. Una cuestión que seguramente desesperará a muchos dirigentes del peronismo y de otras fuerzas políticas para quienes su estrategia electoral está condicionada por los movimientos de Cristina.

© La Nación

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