jueves, 12 de enero de 2017

La mirada global de Umberto Eco

"De la estupidez a la locura" reúne diversos textos que el escritor y filósofo recopiló poco antes de fallecer.

Umberto Eco
Por Nicolás Munilla

Umberto Eco (1932-2016) supo desarrollar, como pocos, una aguda mirada crítica sobre el mundo. El escritor, filósofo y ensayista italiano se destacó entre los intelectuales del siglo XX no solo por esa cualidad de saber interpretar lo que nos rodea, sino también por su claridad a la hora de expresar sus opiniones desde un abordaje multidisciplinario, gracias a sus conocimientos en semiótica, lingüística, política, comunicación, filosofía y estética.

De la estupidez a la locura. Crónicas para el futuro que nos espera (Lumen) es una recopilación de diversos textos que Eco publicó en varios medios de prensa italianos durante los últimos quince años, y que él mismo reunió, organizó y entregó poco antes de su fallecimiento en febrero del año pasado. En en estas columnas, aglutinadas en catorce capítulos que van desde "A paso de cangrejo" hasta el título homónimo de tapa, se condensan las perspectivas que Eco tenía sobre el mundo o, más precisamente, de las sociedades que lo pueblan.

No es fortuito que el filósofo haya elegido como prólogo "La sociedad líquida", una columna originalmente publicada en el año 2015 y que se basa en el concepto de "modernidad líquida" creado por su colega polaco Zygmunt Bauman (fallecido hace pocos días). Aquí Eco avala la teoría de Bauman respecto a que "el posmodernismo marcó la crisis de las 'grandes narraciones'" desembocada en una "crisis del Estado" que, a su vez, desencadenó una "crisis de las ideologías" o "de los partidos, y en general de toda apelación a una comunidad de valores", y dio paso a un "individualismo desenfrenado" donde "todo se disuelve en una especie de liquidez". A partir de ello se activa para los individuos, según Eco, dos "soluciones": la desfachatez mediática ("aparecer fuere como fuere") y el "consumismo" en forma de "bulimia sin objetivo".

Desde este punto de partida, Eco desarrolla varios análisis basados en distintas temáticas, como la crisis de la política, las transformaciones de los medios de comunicación, los vaivenes de la cultura, los matices etarios y su influencia en el dinamismo social, la incidencia del terrorismo, el rol de las redes sociales e Internet en las "sociedades líquidas", la suerte de las religiones, las percepciones de la vida y la muerte y de las emociones (amor, odio), y la crisis de valores dentro de las relaciones humanas, entre otras.

A pesar de las apariencias narrativas, los volúmenes del libro están fuertemente interrelacionados, y en reiteradas ocasiones se detecta una suerte de continuidad entre dos o más temáticas, demostrando que estos análisis representan un componente único que resume el comportamiento general de las sociedades. Un ejemplo de ello es la repetición de algunas problemáticas detectadas por el autor en algunos temas, como la necesidad de los individuos de exponerse mediáticamente, los peligros comunicacionales en Internet y las controversias de la política.

Si bien, por cuestiones lógicas, muchos de los textos están orientados al análisis político, económico, social y cultural de Italia, los lectores encontrarán que Eco brinda panoramas que exceden ampliamente las fronteras de su país. No sería raro que los argentinos, por ejemplo, detectemos similitudes entre el escenario político italiano y el local. Incluso se puede observar que detrás de la figura de Silvio Berlusconi (al cual el intelectual no titubea en criticar) o de George W. Bush se perfilan otras siluetas que se amoldan perfectamente a la realidad política, en este caso, de cada nación.

En suma, De la estupidez a la locura resulta una atractiva, entendible y refrescante reflexión sobre el mundo en todo su esplendor, bajo la mirada de un humanista defensor de la educación enriquecida por las ciencias, que manifiesta sin pudor su nostalgia por los valores del pasado y su desdén de aquellos viejos elementos que trajeron penas a los hombres, que critica la posmodernidad decadente pero rescata ciertos elementos de la actualidad, y advierte sobre los riesgos que podemos contraer (si es que aún no es tarde) por nuestras acciones mientras vamos camino hacia la locura.

© MDZ

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