jueves, 13 de octubre de 2016

Una agenda de reformas detrás del bono

Por Gabriel Profiti
La convocatoria al Diálogo para la Producción y el Trabajo, anunciada por el Gobierno, contempla una agenda de reformas que exceden la discusión por el bono de fin de año para trabajadores del ámbito privado y quizá del sector público.

El llamado a empresarios y sindicalistas posiblemente quedará formalizado con un decreto del presidente Mauricio Macri y, si bien en una primera etapa se centrará en ese reclamo del movimiento obrero, luego dará paso a una serie de iniciativas con las que el Gobierno busca mejorar la "productividad" del país.

La agenda de temas contempla reformas espinosas como la adecuación/enmienda de convenios colectivos de trabajo, la sanción de leyes de promoción del empleo y pasantías, y cuestiones insistentemente planteadas por el sector empresarial como la reducción de los niveles de ausentismo y litigiosidad.

Esas iniciativas forman parte de un más abarcativo Plan Productivo Nacional, presentado por uno de los coordinadores del gabinete económico, Mario Quintana, con la ambición de "mejorar la productividad sin bajar salarios", un cambio de modelo inspirado en la transformación que vivió Australia en los 90.

De todos modos, muchas de esas propuestas ya generaron reacciones adversas en sectores gremiales y políticos, quienes advirtieron que se trata de un nuevo intento de reducción de derechos y de flexibilización laboral.

La hoja de ruta comenzará a ser analizada ante una CGT dividida entre "halcones y palomas". El diálogo no contempla en una primera etapa a las CTA, cuyos dirigentes estuvieron a la cabeza de las protestas contra la política económica de Cambiemos.

Un ejemplo es la negociación encarada por el Gobierno con sindicatos petroleros para reducir los costos laborales de esa industria, cuyos trabajadores ganan muy por encima de la media, con la intención de atraer inversiones en el sector.

Esas tratativas con el sindicato del Petróleo y Gas Privado liderado por Guillermo Pereyra se enmarcan en una industria afectada por la caída de los precios internacionales, pero en los hechos implica la reducción de remuneraciones adicionales y una mayor elasticidad en la contratación o cesantía de operarios.

© NA

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