martes, 10 de mayo de 2016

Por qué necesitamos una ley que proteja el empleo de los argentinos

Por Pablo Kosiner (*)
En el Congreso de la Nación se debate estos días una ley de emergencia pública ocupacional y es importante tener en cuenta por qué hemos llegado al límite de tener que definir si esta ley es o no necesaria en la Argentina.

Es cierto que hoy nos gustaría estar discutiendo cómo hacemos para distribuir de mejor manera la riqueza que el crecimiento y el desarrollo hubiese generado en nuestro país, también es cierto que lo menos deseado es tener que legislar para frenar despidos.

Con más razón, si uno considera que los trabajadores son el motor de nuestra Patria, la columna vertebral de cualquier proyecto que tenga como objetivo enaltecer la grandeza de la Nación.

Pero si hoy estamos frente a la realidad de que el Congreso pueda dictar una ley que ponga un límite a los despidos, es porque estamos en una situación de crisis laboral y no queremos que se profundice.

Tras un período sostenido de crecimiento del mercado interno y frente al panorama incluso de tener que corregir errores cometidos o afrontar nuevos desafíos, aspirábamos a que se hubiesen definido condiciones de competitividad para nuestras economías regionales, nuestra industria y las Pymes y de integración para los sectores de la economía que aún quedan postergados.

Pero lamentablemente el gobierno nacional ha tomado medidas que golpean de lleno a los sectores más vulnerables. Los aumentos de tarifas, quitas de subsidio y aumento de la inflación, acompañados del cierre de programas de fomento han generado una situación de ajuste y enfriamiento de la economía que tiene como consecuencia despidos masivos tanto en el sector público como en el privado.

Por cada trabajador despedido, hay una familia perjudicada. Detrás de cada telegrama enviado, hay un nombre y apellido, hay una persona con su historia, su dignidad. Es por eso que no sólo creemos que es lo mejor para nuestro pueblo, sino que sentimos la obligación de proteger a los trabajadores frente a esta realidad.

En este marco, no podemos dejar de contemplar la situación de las pequeñas y medianas empresas. En este sector, la situación hoy es de una crisis total. Se observa una caída en el primer cuatrimestre de la actividad del 5%, aumentada por la falta de competitividad con algunos sectores que están favoreciendo la importación. Las cámaras que aglutinan a las PyME han denunciado el crecimiento de los niveles de importación tanto en la industria textil como en el calzado cercanas al 25% o 30%, comparados con los índices que existían antes de fin de año.

Si bien hoy las PyME reiteran su compromiso de no despedir a ningún empleado, si realmente no trabajamos con ellos incentivos para su actividad la situación se complicará aun más. Necesitamos que el gobierno entienda que hoy necesitan políticas diferenciadas. No podemos tratar de igual manera a sectores que están en desigualdad de condiciones y hoy las PyME están en una situación de desigualdad y falta de competitividad.

Por eso, creemos necesario definir, junto con la ley de emergencia ocupacional, una ley que fomente la actividad y el desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas. Esto no sólo permitirá proteger el empleo que actualmente existe, sino generar situaciones de crecimiento.

No podemos dejar de observar que estas medidas van a tener un impacto a corto plazo, pues las leyes de emergencia son, en principio, por 180 días. Así como desde el Bloque Justicialista hemos ayudado a garantizar la gobernabilidad y hemos demostrado predisposición para acompañar aquellas medidas que sean favorables para el conjunto del pueblo argentino, apelamos ahora a que el gobierno de un giro en la política de ajuste que viene llevando adelante y que comience a tomar medidas para reactivar la economía y devolver la dignidad del trabajo a quienes lo han perdido en este primer cuatrimestre del año.

(*) Diputado nacional del Bloque Justicialista

© Télam

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