miércoles, 20 de abril de 2016

PERFILES / STEVE JOBS

Cómo cambiar el mundo a través 
de la revolución informática

Steve Jobs: el genio bifronte capaz de crear una revolución informática y, al
mismo tiempo, un tipo duro, de un egoísmo brutal si hacía falta.
Por Marisa Pérez Bodegas

Nació en San Francisco el 24 de febrero de 1955, hijo de Joanne Schieble y Abdulfattah Jandali, de origen sirio. Dos jóvenes universitarios que, por sus circunstancias, lo dieron en adopción, aunque más tarde contrajeron un matrimonio efímero y tuvieron otra hija, Mona Simpson. Abdulfattah se esfumó pronto, pero Joanne buscó para su hijo unos padres adoptivos con estudios superiores. 

Solo encontró un matrimonio de clase media-baja: Paul y Clara Jobs (maquinista ferroviario y ama de casa) que, después de Steve, adoptaron otra niña llamada Patty. Joanne les hizo prometer que su hijo iría a la universidad.

A Paul Jobs le gustaba reparar coches y trabajar con las manos, afición que transmitió a su hijo adoptivo. Él y su esposa fueron los únicos padres que Steve reconoció como tales, negando ese derecho a los biológicos. Mantuvo en cambio una relación cordial con su hermana de sangre, Mona, a la que conoció ya adultos.

En 1961, los Jobs se instalaron en la pequeña ciudad californiana de Mountain View, que empezaba a llenarse de empresas electrónicas. Allí asistió a la escuela primaria Cupertino y a la secundaria Homestead. Le interesaban tanto los gadgets que fichó por un club juvenil donde los ingenieros de Hewlett-Packard mostraban a los niños lo último de la computación. Allí vio su primera computadora, a los 12 años. Ya en la escuela secundaria, consiguió hacer unas prácticas de verano en Hewlett-Packard y en ellas conoció a quien sería su compañero en la fundación de Apple: Steve Wonziak.

Qué tiempo tan feliz

En 1972, Jobs ingresó en la Reed College, una universidad de artes liberales de Portland, Oregón, donde solo estuvo 6 meses porque era demasiado cara. No volvió a casa. Asistía de oyente a las clases que le interesaban, dormía en el suelo de las habitaciones de sus amigos y vivía de pequeños trabajos. Para comer caliente iba al Hare Krishna. Recordaría siempre esa etapa como una de las más felices e importantes de su vida. Buscando iluminación espiritual se convirtió al budismo, probó el LSD y se interesó por la filosofía y la contracultura.

En otoño de 1974, volvió a California. Consiguió un trabajo en la empresa de juegos de vídeo Atari Inc e invirtió el sueldo en un viaje espiritual a la India. Al regresar, descubrió que su amigo Wozniak estaba intentando construir un pequeño microcomputador doméstico cuyas posibilidades le cautivaron. Empezaba a concebir los ordenadores como objetos intuitivos con los que mantener una relación casi personal.

Apple Computer, I y II

Jobs y Wozniak empezaron a trabajar en un garaje familiar. Crearon primero una imaginativa placa base y luego el Apple I, la primera computadora hogareña de la historia. En 1976, fundaron Apple Computer Company con un tercer socio, el ingeniero Ronald Wayne, gracias al dinero obtenido por una furgoneta Volkswagen. Pronto apareció un primer capitalista, Mike Markkula. La llamaron Apple en homenaje a las manzanas que Jobs recolectaba en su etapa de penuria. Como activos disponían de aquel primer computador y la inmensa energía de Jobs para promocionarlo. Era un genio bifronte, tan capaz de idear un ordenador revolucionario como de vendérselo a todo el mundo. Y también un tipo duro, capaz de un egoísmo brutal si hacía falta.

Apple I fue un éxito. En 1977 lo mejoraron con Apple II, el primer ordenador de consumo masivo. La impresionante lluvia de pedidos convirtió a la pequeña empresa en la de mayor crecimiento en USA. En 1980 salió a bolsa a 22 dólares por acción, convirtiendo a Jobs y Wozniak en milllonarios antes de los 30 años. Pronto tuvo 4.000 empleados. A principios de 1983 lanzaron Lisa, el primer computador personal con interfaz gráfica de usuario, para gente poco experta. Era imaginativo y novedoso, pero le fallaba el precio, bastante más caro que los de la competencia. El gran fracaso de ventas hizo perder a Apple la mitad de su cuota de mercado en favor de su mayor competidor, IBM. En 1981, esta compañía había lanzado su primer ordenador personal, en buena parte copiado del Apple II, cuyas especificaciones habían sido hechas públicas por Jobs con increíble ingenuidad.

Macintosh, el sueño de la industria

Sin perder tiempo, Jobs y Wozniak se enfrascaron en la creación del Macintosh, el primer ordenador fácil de manejar sin saber informática, el sueño dorado de la industria. Para el lanzamiento, Jobs ofreció en 1983 la dirección ejecutiva de Apple al entonces presidente de Pepsi Cola, John Sculley: “¿Quieres vender agua azucarada el resto de tu vida, o vienes conmigo a cambiar el mundo?”. Sculley aceptó y en 1984, tras muchas jornadas de veinte horas de trabajo, retaron al mercado con Macintosh, apoyados por la famosa y polémica publicidad “1984” del súper Bowl. Su gran innovación era una interfaz gráfica de diseño amistoso que simulaba una mesa de trabajo, con un ratón que hacía clic sobre los iconos, ventanas y menús de la pantalla. Hasta un niño podía utilizarlo. Causó un gran impacto, pero de nuevo costaba demasiado caro. Por segunda vez, la personalidad visionaria de Jobs había obnubilado su percepción de la realidad. En el sector empezó a murmurarse que su carácter maquiavélico tenía aspectos crueles; que era un jefe agresivo y roñoso, adecuado para provocar respuestas pero no para crear un clima positivo; que defendía sus ideas con intensidad maniática y estaba blindado ante la opinión ajena.

Surgieron problemas personales: con Sculley, un ejecutivo clásico cuyo estilo chocaba con la heterodoxia de Jobs; y también con Wozniak, relegado a un segundo plano por aquel socio insoportable. El clima de Apple se enturbió. A finales de 1984 hubo una guerra de cuchillos entre Jobs y Sculley que ganó este último. El vencedor emprendió una reestructuración que puso en la calle a 1.200 empleados, Jobs entre ellos. Fue expulsado de la empresa que había creado. También se fue Wozniak, que había sufrido un gravísimo accidente.

NeXT Computer, Pixar, Toy Story…

Años más tarde, curado ya de espantos, Jobs opinaría que ese despido le benefició: “La pesada carga del éxito fue reemplazada por la liviandad de un nuevo principio”. No era un frase retórica. Tras su marcha de Apple, Jobs fundó NeXT Computer, de informática más profesional. En 1989 lo intentó otra vez con los ordenadores lanzando un modelo con funciones extras y el problema de siempre: ser demasiado caro e incompatible con los sistemas del mercado. Entonces tiró la toalla y dedicó NeXT al desarrollo de software, mucho más acorde con su personalidad perfeccionista. La prueba fue el lanzamiento exitoso de un sistema operativo, NeXTSTEP.

En 1986 Jobs había comprado a George Lucas, por diez millones de dólares, la división de animación de Lucasfilm Limited: The Graphics Group. Quería dedicarla al hardware para gráficos, pero, tras un par de años mediocres, Disney la contrató para producir películas de animación por computadora. En 1995, lanzaron Toy Story, el primer e inolvidable largometraje hecho solo por ordenador, un bombazo de taquilla que ganaría un Oscar. Así nacieron los Estudios Pixar para la producción digital de películas. Sus siguientes éxitos fueron: Bichos, una aventura en miniatura (1998); Monsters Inc (2001) y Buscando a Nemo (2003), todos en nuestra memoria colectiva.

iMac, de nuevo en Apple

Su antigua empresa Apple atravesaba entre tanto momentos difíciles. Los llamados PC clónicos (ordenadores personales compatibles con los de IBM) copaban el mercado por su bajo coste. Cuando Microsoft lanzó el sistema operativo Windows, resultó que un PC clónico con Windows y ratón era tan fácil de usar como un Macintosh y mucho más barato. Argumentando que Windows era un plagio de la interfaz del Macintosh, Apple gastó sus energías en demandas legales contra la Microsoft de Bill Gates.

Nerviosa e insegura, Apple decidió también comprar NeXT Computer, permitiendo la vuelta triunfal de Jobs a la empresa que le había despedido. En agosto de 1997, ya en Apple, Jobs llegó a un acuerdo de paz con Bill Gates y revolucionó de nuevo el mercado con iMac, un ordenador compacto integrado en el monitor, con un diseño espectacular y preparado para Internet. iMac puso a Apple entre los cinco mayores fabricantes de ordenadores personales de USA y revalorizó en un 50% sus acciones.

iPod, iTunes, iPhone, iPad

Entonces se enfrentó a otro desafío: la música digital. En 2001 lanzó un reproductor de audio de bolsillo, el iPod, y dos años después creó la tienda musical iTunes. Aunque en 2004 un cáncer de páncreas le obligó a dejar el trabajo, aún aportó iPhone, el primer teléfono inteligente de alta gama de Apple. Su pantalla táctil integraba un teclado de orientación vertical y horizontal e incorporaba cámara fotográfica, lector de música y navegador. A su sombra nacería la App Store, una tienda de aplicaciones donde cualquier desarrollador podía vender software para los dispositivos de la compañía.

En 2009, Jobs se sometió a un trasplante de hígado y sorprendió al mundo con iPad, una fina pantalla táctil, híbrido de tableta y móvil, con la potencia y las prestaciones de un ordenador portátil pero sin teclado ni ratón. Su canto de cisne. Presentó la segunda versión en marzo de 2011 y seis meses después falleció en su casa de Palo Alto, a los 56 años, víctima del cáncer de páncreas que, fiel a sí mismo, había tratado de forma heterodoxa.

Un año después, Apple se había convertido en la empresa más valiosa del mundo: la cotización global de sus acciones en bolsa rozaba los 600 mil millones de dólares.

© Filosofía Hoy

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