sábado, 29 de agosto de 2015

Scioli, dólar, Hotesur: los 100 días que le quedan a Cristina

Por Bernardo Vázquez

“No sé de qué fin de ciclo hablan, ¿cuál es el fin de ciclo que quieren?", les espetó, desafiante, Cristina Kirchner a los críticos de su gestión durante el acto que encabezó hace ocho días en la Casa Rosada. 

Las tres palabras más temidas por la Presidenta se vienen reiterando, con matices diferentes pero casi a modo de slogan, desde la denominada crisis del campo iniciada en marzo de 2008 que, en los albores de su primer mandato, modificó la primavera política y económica que atravesó el país entre 2003 y 2007, durante la presidencia de su esposo, Néstor Kirchner.

Se volvió a mencionar el fin de ciclo, sin éxito, después de que el Frente para la Victoria resignara terreno legislativo tras perder las elecciones de 2009, con el propio Kirchner como primer candidato a diputado nacional, y, ya más cerca en el tiempo, tras el nuevo traspié electoral de 2013, que evaporó casi por completo aquel inobjetable 54% de votos con el que Cristina se había impuesto en las presidenciales de 2011.

"Vamos a gobernar hasta 2020", había sido la premonición de Kirchner poco antes de morir, en 2010. Sin embargo, a menos de dos meses de las generales que pueden definir a su sucesor y sin chances constitucionales de un tercer mandato, la Presidenta sabe que la capacidad de reinvención de su Gobierno encontró un límite a la ilusión que tenía su marido. Y que el final de un ciclo es inevitable.

Incluso, con su actual delfín político Daniel Scioli y su más estrecho hombre de confianza Carlos Zannini bien perfilados para ser electos Presidente y Vice después de sacar 8,4 puntos de distancia en las PASO, el 10 de diciembre comenzará un nuevo período en la Argentina: el imprevisible escenario que supone el poskirchnerismo, o un cambio estructural más contundente como sugiere ser el que proponen Mauricio Macri o Sergio Massa, sus principales adversarios.

Ese contexto obliga a CFK a transitar, a partir de este martes, sus últimos 100 días como Presidenta. Es apenas una porción ínfima de las 2.822 jornadas que ya vivió con ése rótulo, pero una recta final en la que todavía le esperan desafíos por resolver y decisiones por tomar.

Trabajar por la continuidad

Que por primera vez desde el 25 de mayo de 2003, a partir del 10 de diciembre el jefe de Estado no sea un integrante de la familia Kirchner no significa que hayan desaparecido las aspiraciones políticas de Cristina. Por eso, si bien al menos hasta 2017 no ocupará cargos y resignará sus fueros, la Presidenta buscará de aquí a las elecciones de octubre apuntalar a la fórmula Scioli-Zannini para que la sucedan en el Gobierno y, así, seguir teniendo línea directa con la Casa Rosada.

A 1,6 puntos de alcanzar el necesario 40% y los 10 puntos de diferencia necesarios para ganar en primera vuelta, Scioli necesita obtener votos de un electorado que se muestra distante del kirchnerismo, pero que advierte en él a un candidato que puede llevar adelante una transición organizada y sin riesgos de dar un salto al vacío.

Siguiendo esa línea, cómo se repartirán los 6,4 puntos que obtuvo el peronista José Manuel de la Sota en la interna de UNA que perdió con Sergio Massa, resultarán decisivos. Si logra que una porción de esos votos se trasladen hacia él, sus chances de ser electo en octubre crecerán, e incluso, de no alcanzarle, podría dejarlo bien posicionado con vistas a un ballotage al que no desea llegar.

En pos de ese propósito, se presume que Cristina seguirá jugando su partido como hasta ahora. Se mostrará con Scioli, pero evitará darle una bendición en los medios que, más que representar una ayuda, puede perjudicarlo. Zannini seguirá siendo la pata kirchnerista de la fórmula, buscando darle garantías al electorado propio de que el modelo continuará más allá del cambio de nombres, y apuntando contra las propuestas de ajuste que, argumentan, surgen desde la oposición.


El Congreso y la Justicia

Dos ejes centrales en la gestión de ocho años de la Presidenta fueron las innumerables reformas legislativas que llevó adelante, así como también sus repetidos cruces con la Justicia. En los poco más de tres meses de mandato que le quedan por cumplir, incluso con una agenda reducida, las inquietudes de Cristina en ambos terrenos no desaparecerán.

En un Congreso con escasa actividad durante 2015 debido a las elecciones, el kirchnerismo acaba de enviar un proyecto de ley que propone la creación de un organismo destinado a manejar las acciones de empresas privadas en las que tiene participación el Estado, y que prevea que ante una eventual venta de esas tenencias en el futuro requiera la aprobación de diputados y senadores.

Otra de las leyes que debe aprobar el cuerpo legislativo es la de Presupuesto, cuyo anteproyecto deberá presentarse antes del 15 de septiembre. Se presume que lo hará sin inconvenientes, todavía contando con una mayoría decisiva en ambas Cámaras, y por eso intentará zanjar el debate antes del electoral 25 de octubre.

En el ámbito judicial, la principal atención de Cristina está centrada en lo que sucederá con la causa Hotesur, que investiga irregularidades en la empresa hotelera que la familia presidencial posee en la Patagonia, y que instruye desde julio el juez Daniel Rafecas, de relación menos hostil con el Gobierno que su par Claudio Bonadio, apartado del expediente.

El futuro en Tribunales del vicepresidente Amado Boudou ya no parece ser prioritario en la mesa chica del kirchnerismo, ya que es considerado un "muerto político" y el año que viene deberá transitar Comodoro Py para afrontar dos casi seguros juicios por la compra de un auto con documentación apócrifa y por haber violado sus deberes de funcionario público al interceder ante la AFIP para evitar la quiebra de la imprenta ex Ciccone.

La continuidad del escándalo que involucra al jefe de Gabinete Aníbal Fernández en el triple crimen de la efedrina sí preocupa, aunque sólo en lo referido a sus chances electorales para gobernar la provincia de Buenos Aires.

Además, se presume que de aquí a diciembre el Gobierno no insistirá en promover un candidato afín para ocupar la vacante que dejó Eugenio Zaffaroni en la Corte Suprema. Frustrada la chance de impulsar a Roberto Carlés para el puesto, esa meta parece haber quedado para el año que viene, en caso de que el Frente para la Victoria se imponga en las presidenciales.

La atención sobre el dólar

Para asegurar un traspaso tranquilo y mantener altas las reservas del Banco Central, el Gobierno estará bien atento en sus últimos 100 días de gestión a lo que suceda con el futuro de la cotización del dólar oficial, del paralelo, y también al pago de u$s 6.000 millones que se hará efectivo a partir del 3 de octubre, cuando se produzca el vencimiento del Boden 2015.

Como siempre viene sucediendo en los últimos años, el precio del dólar representa un termómetro para el futuro político y económico nacional. A raíz del cepo a la compra de divisas extranjeras instaurado por el Gobierno en 2011, la atención se centra no sólo en la cotización oficial, sino también en el billete paralelo que opera en el mercado ilegal.

Con el denominado dólar blue operando en torno a los $ 16 y alcanzando su pico histórico más alto, la expectativa pasa por saber cuánto se puede disparar hasta diciembre. Según economistas consultados, un triunfo de Scioli en las elecciones de octubre mantendría el alza y para fin de año las cuevas podrían estar negociando la moneda estadounidense en torno a los $ 18. Por el contrario, si Macri fuera electo presidente, la previsión es que se estabilice en su valor actual.

El vencimiento del Boden 2015 generará en la primera semana de octubre una pérdida de recursos por u$s 5.900 millones, que fue cubierto en un 50% en abril con dos emisiones de bonos. Los especialistas creen que buena parte de ese dinero permanecerá en el país y que con las reservas por encima de los u$s 33.000 millones y teniendo en cuenta algunas medidas que se tomaron para controlar la fuga, la transición no generará sobresaltos en el corto plazo.

El 31 de octubre, por su parte, expira el primer tramo del swap monetario firmado con China el año pasado, que el Gobierno espera firmar por otros 12 meses, previo pago de intereses. Hasta el mes pasado, el Central había fortalecido sus reservas en u$s 8.200 a raíz de ese convenio con el gigante asiático.

Buitres e inflación

Durante casi toda su gestión, Cristina Kirchner tuvo que lidiar con dos problemáticas que hasta el momento no logró resolver: la negociación con los fondos buitre y la inflación. Hasta el cierre de su mandato, ambas seguirán siendo una constante preocupación para el kirchnerismo.

En la agenda con los holdouts sobresale, desde hoy, una respuesta que debe dar la Argentina al fondo NML por "daños irreparables" en una causa que tramita el polémico juez neoyorquino Thomas Griesa, el mismo que el año pasado dictó el fallo que llevó al país al default técnico.

Para el 8 de septiembre próximo, a las 15 de Buenos Aires, el juez citó a representantes argentinos y a emisarios de los holdouts como respuesta al fallo de la Cámara de Apelaciones que hace casi tres semanas rechazó un pedido de los buitres de ser integrados dentro del "pari passu", a pesar de haber vendido los títulos argentinos en default. El viernes 11, en tanto, la Cámara citó a las partes a una audiencia en la que se analizará el intento de un grupo de bonistas italianos de embargar los fondos bloqueados en el Bank of New York Mellon (BoNY).

La inflación será, como siempre, vedette de los últimos meses y, quizá, el tema que deberá controlar el próximo Gobierno con mayor celeridad. Tras cerrar julio, según el Indec, con un incremento de precios del 1,3%, el acumulado anual alcanza el 8,1%, un 70% menos que la medición que realiza el Congreso, que en siete meses trepó al 13,9%.

En 2007, cuando Cristina asumió la Presidencia de la Nación y se empezaba a dudar de las estadísticas oficiales, el Indec daba a conocer una inflación del 8,5% anual, la mitad de los números que difundían los consultores privados, que declaraban un incremento de precios de entre el 16 y el 18%. Ocho años después, y a 100 días de la retirada del poder, la historia sigue siendo la misma.

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