viernes, 27 de febrero de 2015

El silencio del Papa sobre la muerte de Nisman

Por Ana Gerschenson
Ha pasado ya más de un mes de la muerte del fiscal Alberto Nisman. ¿Por qué el Papa Francisco mantiene su silencio? Ni una mención, ni un mensaje de condolencia a la familia, ni un mail a un amigo argentino para que se conozca su postura sobre el caso que generó la mayor conmoción social desde el regreso de la democracia.

Sus voceros porteños aseguran que la razón es clara: Francisco vincula a Nisman con el ex agente de inteligencia Jaime Stiuso, el hombre que supo espiarlo sin descanso por orden de los Kirchner, cuando su único nombre era Jorge Bergoglio. No puede separarlos.

Otro dato aleja la empatía papal por la muerte dudosa del fiscal. Y es la culpabilidad de funcionarios iraníes por la voladura de la AMIA en 1994. Bergoglio no está convencido de la pista iraní, y cuestionó mientras vivía en Buenos Aires que se hubiese sepultado la sospecha de responsabilidad siria por parte de la Fiscalía que dirigía Nisman en la investigación del peor atentado que sufrió la Argentina.

"Por algo recibió hace unas semanas a la vicepresidenta iraní en el Vaticano", apunta una fuente informada, amiga de Bergoglio. La vicepresidenta Shahindokht Molaverdi dijo que "el Santo Padre hizo hincapié en la necesidad de una mayor presencia femenina en los pasillos del poder".

Bergoglio es una Papa con raíz peronista, y actúa con estrategia política. Que reciba a una funcionaria del gobierno que se niega a colaborar con la Justicia argentina en el esclarecimiento de la voladura de AMIA, es un dato que justamente destacan como "de independencia" quienes ofician de voceros del Papa en Buenos Aires.

El otro gesto llamativo fue la foto que Sergio Burstein, integrante de la agrupación de familiares de las víctimas de la AMIA, 18J, la más cercana al gobierno kirchnerista, difundió junto al Santo Padre en las redes sociales el día de la marcha por la memoria de Nisman, el miércoles pasado. "La fecha en que nos recibió Francisco no es ninguna casualidad. Nosotros siempre nos opusimos a esta marcha que convocan aquellos que lo hacen en defensa propia y que siempre le faltaron el respeto a Nisman", dijo Burstein a la agencia oficial Télam (que también difundió el encuentro) minutos después de la reunión con el Papa. No hubo desmentida oficial u extraoficial a la lectura política de ese encuentro en audiencia pública.

Y desde la agrupación Apemia, que lidera Laura Ginsberg, se aseguró que nunca fueron invitados a una reunión con Francisco.

Pero tampoco el Santo Padre se pronunció sobre la marcha del silencio. Y en este tema, coincidiría con las tres agrupaciones de familiares que decidieron no asistir a la manifestación, en descontento con la convocatoria de algunos fiscales que en el pasado demoraron la investigación del atentado y, sobre todo, rechazaron ahondar datos sobre la conexión local, necesaria para perpetrar el atentado.

Desde su llegada al Vaticano, la obsesión del Papa ha sido apoyar a la Presidenta para que termine en paz su mandato constitucional, y este ingrediente también fundamentaría su silencio. El respaldo no es, sin embargo, incondicional.

"El Papa quiere que se respeten los tiempos institucionales, pero eso no significa validar la impunidad", remarcó el legislador Gustavo Vera, uno de los principales portavoces de Francisco en la Argentina, nunca desmentido por El Vaticano.

Es cierto que Francisco ha recibido en el último año al juez Ariel Lijo, antes de que procese al vice Amado Boudou por la compra de la ex Ciccone. También al fiscal José María Campagnoli, en plena campaña por su remoción del gobierno de Cristina. Y además, mantuvo un encuentro con el juez Claudio Bonadío, quien investiga los hoteles de los Kirchner por presunto lavado de dinero.

También es verdad que cuando el Papa quiere hacerse escuchar, lo hace con contundencia. A través de una carta, la Iglesia, o un mail a uno de sus amigos en Buenos Aires. Y nada de eso sucedió con la muerte de Nisman. Al menos hasta ahora.

© 3D

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