sábado, 23 de noviembre de 2013

La alianza entre Coqui y Axel tiene fecha de vencimiento

Por Ana Gerschenson
Lo que sucedió es que desembarcó "la liga de gobernadores peronistas" con la cara de Jorge Milton Capitanich en el gobierno kirchnerista. Y lo que viene es una disputa de poder entre el PJ y los encumbrados de La Cámpora para los próximos dos años, liderados por el ultracristinista ministro de Economía, Axel Kicillof.

En su primera aparición como jefe de Gabinete, el chaqueño dejó en claro que es quien definirá de ahora en más las políticas económicas. Habló de dólar, inflación, de las reservas. El ministro, más tarde, hizo lo que nunca, también quiso hablar ante la prensa, aunque en clave de continuidad económica.

Se conocen desde los ‘90, Kicillof fue empleado de "Coqui", cuando ambos fueron funcionarios menemistas y escribieron un libro juntos, pero las cosas cambiaron y mucho desde entonces.

En el peronismo aseguran que habrá una tregua por lo menos durante los próximos seis meses, porque hoy Kicillof y Capitanich tienen intereses coincidentes: encauzar el descalabro económico cuanto antes. Pero luego cada uno intentará peronizar o kirchnerizar el modelo."Kicillof ya desistió de algunas de sus ideas como el desdoblamiento cambiario, pero por otro lado controla nada menos que siete secretarías de Estado", asegura un funcionario del gobierno con corazón justicialista. En definitiva, la Presidenta quiso equilibrar la peronización de lo que resta de su gestión.

Capitanich es un tecnócrata, el más formado en el PJ, y además es después del sanjuanino José Luis Gioja-en recuperación luego del tremendo accidente al caer su helicóptero- la voz autorizada de los mandatarios peronistas.

Kicillof es "el más brillante" de los teóricos del kirchnerismo, de ideas propias y solidez académica. "No llamó a Wado De Pedro o al Cuervo Larroque para ocupar un ministerio o una secretaría", remarcan los peronistas, que no terminan de digerir la repartija de poder entre el PJ y el camporismo que creían debilitado después de la performance de octubre.

Los recelos entre el PJ y la agrupación mimada de Cristina existieron siempre, pero se profundizaron después de la derrota del Frente para la Victoria en los principales distritos del país, que llevaron por orden de la Presidente a candidatos de La Cámpora. Como Juan Cabandié en la Ciudad, o un lista de kirchneristas detrás del nombre de Jorge Obeid en Santa Fe.

El peronismo, incluso, le hizo sentir a los chicos de Máximo Kirchner que se venían otros tiempos en el cierre de listas para cargos en el partido, donde los intendentes del conurbano bonaerense se decidieron a no ceder espacios frente a los camporistas y sostienen su regreso con la candidatura del intendente de La Matanza Fernando Espinoza.

Los peronistas tendrán que esperar. Porque Kicillof marca la resurrección de La Cámpora en el Gobierno. Y aunque en los primeros días se esfuercen por no competir, el discurso de ayer de Capitanich fue de una nueva etapa, de reformismo en el Gobierno, mientras que el ministro camporista utilizó un tono de continuidad de lo hecho en la última década. El negocio de Cristina, por ahora, es que se trabaje en equipo para apagar el incendio que generó el desmanejo de Guillermo Moreno, un funcionario que goza de estatura de prócer en el ultrakirchnerismo, pero despierta rechazo en el PJ.

De hecho, la idea de Capitanich a la jefatura de Gabinete y Moreno fuera del Gobierno comenzó a circular después de la derrota de las PASO, en agosto. Fue parte del acuerdo por el que los intendentes peronistas y el gobernador Daniel Scioli se hicieron cargo de la campaña y de Martín Insaurralde candidato hasta octubre.

El gobernador bonaerense insiste en que fue un plan de su autoría sellado con la propia Presidenta en pos de que el peronismo retenga el poder en 2015. Pero Coqui no dejó su provincia, después de haber ganado con el 60 por ciento de los votos, para ser un delegado de Scioli. Tiene aspiraciones propias, y su entusiasmo, su impronta su objetivo de hacerse conocer fue muy elocuente en su primer día en la Casa Rosada. Antes de eso, deberá sostener en el tiempo su imagen de jefe de los ministros, pero sobre todo, jefe del ministro camporista y protegido presidencial, Axel Kicillof.

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