jueves, 28 de noviembre de 2013

Ex presos políticos: el alma a cambio de una pensión de 6 mil pesos

Por Ceferino Reato (*)

Billetera mata a galán y pensión de privilegio elimina todo prurito político o ideológico. Aunque implique una herida profunda a la legitimidad de las luchas de todos quienes en los setenta salieron a matar o a morir para acelerar una revolución socialista que creían inexorable.

Ahora, cada vez que se refieran a la épica revolucionaria que tanto los alentó, no podrán evitar que cualquiera les recuerde la pensión graciable de 6 mil pesos mensuales que reciben; es más del doble que la jubilación mínima.

Otros tiempos, otras luchas, otras ambiciones. En el listado de beneficiarios figuran nombres rutilantes del kirchnerismo como Carlos Kunkel, Carlos Zannini, Gerardo Ferreyra, Juan Carlos Dante Gullo y Jorge Taiana.

Todos ellos fueron detenidos antes del golpe del 24 de marzo de 1976. No importa: la pensión también los alcanza debido a que beneficia a todos quienes fueron puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional desde el 6 de noviembre de 1974, cuando la presidenta Isabel Perón decretó el estado de sitio, una medida que luego fue ratificada por el Congreso.

No todos los ex “presos políticos” habían tomado las armas o simpatizaban con la lucha armada; hubo muchos detenidos por su militancia política o sindical, como explico en mi libro Disposición Final.

Se calcula que la nueva norma tendrá un costo de 720 millones de pesos anuales. Pero, dependerá de los aumentos a los empleados públicos ya que esta pensión está atada a una de las categorías de estos trabajadores.

En los noventa, los 10 mil ex “presos políticos” ya habían cobrado una indemnización según el número de días que habían permanecido en la cárcel, por una ley promovida por el presidente Carlos Menem.

En realidad, la pensión graciable era un viejo proyecto de la Asociación Nacional de Ex Presos Políticos, pero no despertaba consenso en el Congreso hasta que apareció otro proyecto de ley, que beneficia con una indemnización a los parientes de una decena de soldados formoseños muertos en un ataque de Montoneros el 5 de octubre de 1975, en el gobierno de Isabelita.

Los diputados ultra K, como Kunkel, Gloria Bidegain, Juan Carlos Díaz Roig y José Mongeló, encabezaron una negociación con la oposición: a cambio del respaldo a la indemnización a los soldados formoseños reclamaron el apoyo a la pensión de por vida.

En 1975, los soldados formoseños —todos pobres y peronistas— impidieron el copamiento del cuartel en el que cumplían el servicio militar, que era obligatorio. Hoy, en forma indirecta, contaminaron aquella épica revolucionaria con una pensión terrenal y vulgar.

(*) Editor ejecutivo de Revista Fortuna, su último libro es ¡Viva la sangre!

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