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| Por Carlos Fuentes |
La primera y la última, dice el maravilloso poema de Gérard
de Nerval a Artemisa... «Et c’ést toujours la seule —ou c’ést le seul
moment»... Si todas las mujeres que he querido se resumen en una sola, la única
mujer que he querido para siempre las resume a todas las demás. Ellas son las
estrellas. Silvia es la galaxia misma. Ella lo contiene todo. La belleza. El
placer erótico pero también el simple placer de estar juntos, sentarnos a
comer, dormir y despertar, caminar, viajar juntos, compartir amigos, discutir
dudas, hacer planes, entender defectos, aceptar errores, amarnos incluso por lo
que podría irritarnos o disgustamos en nuestras personalidades y conductas. La
alegría de tener hijos. La pena de perderlos.

