
Patricia Bullrich
Por Héctor M. Guyot
Hay algo que parece constitutivo en los hermanos Milei, algo que está en sus genes y llevan en la sangre: son verticalistas. Las ideas y los actos de quienes los rodean deben responder a su voluntad. Uno es sanguíneo; la otra, cerebral; uno domina el espacio intelectual; la otra, el terreno de lo concreto. Son opuestos muy complementarios cuyo ADN común, sin embargo, los hace similares en muchos aspectos, y determina un gobierno capaz de llevar al extremo el afán de control sobre lo que se piensa y lo que se hace, no solo en la propia tropa, sino inclusive más allá.



















