Por Agustín
Laje (*)
Algo se rompió con el caso de Fernando Gabriel
Pastorizzo, el joven de 20 años de Gualeguaychú que fue asesinado a balazos por
Nahir Galarza, su novia, de 19. Ese algo son los fundamentos discursivos de una
ideología que aleccionaba como dogma, desde cátedras, política y medios de
comunicación, que la llamada "violencia de género" se circunscribía a
situaciones en las que la mujer era necesariamente la víctima de un hombre
violento.
