sábado, 30 de mayo de 2026

A LOS 97 AÑOS MUERE JULIO LE PARC, EL GRAN MAESTRO ARGENTINO DEL ARTE CINÉTICO Y LUMÍNICO

El notable artista nacido en Mendoza en 1928, fue una figura clave de la vanguardia internacional tras radicarse en 
París a finales de la década de 1950

 Julio Le Parc frente a su obra Deplacement du spectateur, en el Palais de Tokio,
en París. (Foto/AFP)

Especiales
— El mundo del arte está de luto. Julio Le Parc, uno de los artistas argentinos más influyentes y visionarios del siglo XX y XXI, falleció este sábado a los 98 años. Creador incansable, su obra revolucionó la forma en que el público interactúa con las artes visuales, rompiendo los límites tradicionales de la pintura y la escultura para transformar al espectador en un participante activo.

Nacido en Palmira (Mendoza) en 1928, Le Parc se convirtió en una figura clave de la vanguardia internacional tras radicarse en París a finales de la década de 1950. Allí fundó el Grupo de Investigación de Arte Visual (GRAV), desde donde impulsó un manifiesto claro: bajar el arte de los pedestales y devolverlo a la gente a través del movimiento, la luz, el color y la experiencia sensorial.

Pionero de la luz y el movimiento

A lo largo de su extensa carrera, Le Parc desafió las formas estáticas. Sus móviles monumentales, sus juegos de luces intermitentes, sus laberintos de espejos y sus investigaciones con el color no solo conquistaron las galerías más prestigiosas del planeta —como el MoMA de Nueva York, el Centro Pompidou de París o el CCK en Buenos Aires—, sino que también tomaron el espacio público.

"El arte no debe ser algo sagrado para contemplar en silencio, sino una experiencia viva que despierte la percepción", solía pregonar el maestro mendocino.

En 1966, recibió el Gran Premio de Pintura en la Bienal de Venecia, un hito que consolidó su estatus global. A pesar de las décadas en el extranjero, su vínculo con la Argentina se mantuvo intacto, siendo celebrado con masivas muestras retrospectivas que fascinaron a distintas generaciones.

El legado de un optimista visual 

La partida de Julio Le Parc marca el fin de una era para la abstracción geométrica y el cinetismo, pero deja un legado imperecedero. Sus obras continuarán vibrando, moviéndose y reflejando la luz en los principales museos del mundo, recordándonos que el arte, ante todo, es energía en constante transformación.

Con su fallecimiento, la cultura argentina e internacional pierde a un faro de la creatividad, pero su invitación a jugar y a mirar el mundo desde una perspectiva cinética quedará encendida para siempre.

El legado de Le Parc es inmenso y diverso. En Argentina, dejó su marca con obras monumentales como la esfera dorada “Sol” en la terminal de partidas del aeropuerto internacional de Ezeiza, su móvil esférico más grande (10 metros de diámetro y 1550 kilos), que fue inaugurada en abril de 2024, y la esfera azul donada al ex-CCK.

“Al estar colgada ya no es mía, es de todos ustedes”, afirmó Le Parc en un video enviado para la presentación de la la obra.

En Mendoza, su provincia natal, un espacio cultural lleva su nombre y exhibe una esfera roja. También brilló en el Malba, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Teatro Colón y el ex-CCK donde fue homenajeado en 2019 con una muestra retrospectiva de más de 160 obras.

A nivel internacional, fue distinguido con el Gran Premio Internacional de Pintura de la Bienal de Venecia en 1966 y recibió los premios Konex de Platino y Brillante en 2022.

Sus obras recorrieron el mundo en exposiciones en el Palais de Tokyo, la Casa Daros, el Pérez Art Museum Miami, el Met Breuer de Nueva York y la Maison Hermès de Tokio, donde intervino la fachada con su colorida obra “La larga marcha” en 2021.

El famoso diseñador Paco Rabanne, que en la década del ’60 produjo un impacto en el mundo de la moda con un estilo completamente original, declaró que fue Julio Le Parc quien lo influenció para confeccionar esos tejidos hechos con láminas metálicas movibles, su marca registrada.

En los últimos años, Le Parc impulsó junto a sus hijos su propio museo de arte virtual, con más de 500 obras disponibles online, y siguió participando de muestras y homenajes, incluso de manera virtual cuando su salud ya no le permitía viajar.

Le Parc fue mucho más que un creador visual: se calificaba como un “experimentador" incansable y un rebelde que desafió el orden establecido.

Su propuesta era clara: el público debía ser protagonista y no un espectador pasivo. “Si un espectador se da cuenta de que es tomado en consideración por las obras expuestas, que le dan algo, quizá pueda decir después: ¿Por qué en otros lugares no recibo esto?”, reflexionaba.

En su vida personal, formó una familia junto a Martha Le Parc, artista fallecida en marzo de 2025, con quien tuvo tres hijos: Juan, Yamil y Gabriel. Siempre mantuvo un fuerte vínculo con la Argentina, aunque desde 1958 residió en París.

Informe: NA, agencias y Agensur.info

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