jueves, 15 de septiembre de 2022

ATENTADO CONTRA CFK / PROCESAN A SABAG MONTIEL Y BRENDA ULIARTE POR TENTATIVA DE HOMICIDIO AGRAVADO

La jueza a cargo de la causa, María Eugenia Capuchetti 
resolvió, además, embargarlos por 100 millones de 
pesos a cada uno

 Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte

Nacionales
- Fernando Sabag Montiel (35 años) y Brenda Uliarte (23 años) fueron procesados hoy con prisión preventiva por intentar asesinar a Cristina Kirchner, en un plan ideado y premeditado ocurrido hace exactamente dos semanas, revelaron a Infobae fuentes judiciales. 

El delito que se les atribuye: coautores del delito de homicidio agravado por el empleo de armas de fuego, alevosía y el concurso premeditado de dos o más personas, en grado de tentativa. Ordenó embargarlos por 100 millones de pesos a cada uno. Se trata de la primera resolución que despeja y clarifica el foco de la investigación.

Justo un rato antes de la firma de la resolución, Cristina Kirchner reapareció en público. “Estoy viva por Dios y por la Virgen”, afirmó.

No lograron matarla “por razones ajenas a su voluntad”, sostuvo la resolución que la jueza María Eugenia Capuchetti firmó pasadas las 6 de la tarde de este jueves en los tribunales de Comodoro Py. “El modo en que se ejecutó la maniobra investigada refleja la existencia de una cogobernabilidad del hecho por parte de ambos imputados, en tanto la determinación del modo, tiempo y lugar de su ejecución estaba previamente establecida por ellos”.

Es que “si bien fue Sabag Montiel quien utilizó el arma de fuego contra la víctima, lo cierto es que Uliarte también tuvo activa participación en la ejecución del hecho, en el cual estaba presente a escasos metros de lo ocurrido, brindando el apoyo logístico y moral para su realización”.

Además del delito de tentativa de homicidio para ambos, en el procesamiento se incluyó en concurso real el delito de portación de arma de guerra sin la debida autorización legal en calidad de autor, receptación, a sabiendas de su procedencia ilegítima de un arma de fuego, agravado por provenir de un delito cuya pena es mayor a tres años de prisión, acopio de municiones sin la debida autorización legal, tenencia ilegítima de DNI ajeno, los cuatro en calidad de coautor y falsificación de documento público, por el cual deberá responder en calidad de partícipe necesario.

Ahora, la jueza Capuchetti sigue profundizando en otros puntos de la investigación. Y deberá resolver la situación de Agustina Díaz, la amiga de Brenda que seguirá presa acusa da de ser partícipe; y de Gabriel Nicolás Carrizo, que pasó de testigo a acusado y será indagado mañana.

En la noche del 1 de septiembre, Sabag Montiel aguardó a que Cristina Kirchner llegara a su departamento de Juncal y Uruguay. A unos pasos, lo esperaba Brenda. La zona se había convertido en una meca para los simpatizantes de la Vicepresidenta, luego de que el fiscal Diego Luciani pidiera 12 años de cárcel de prisión en el juicio en donde se investiga la obra pública concedida a Lázaro Báez en Santa Cruz entre 2003 y 2015. Eso fue el 22 de agosto.

El 27 de agosto, la Policía de la Ciudad instaló vallas en los alrededores del edificio de CFK, lo que provocó que más militantes llegaran a la zona para protestar, entre ellos el gobernador Axel Kicillof y el diputado Máximo Kirchner. A última hora de ese sábado frenético, que incluyó golpes y carros hidrantes, Cristina Kirchner habló ante sus seguidores y les pidió irse a su casa. Ese día, según se desprende de la prueba de la causa, Sabag Montiel y Brenda también tenían decidido matar a Cristina Kirchner. Pero abortaron el plan. Ya quedaba poca gente, había una cámara de televisión y la vicepresidenta ya se había metido en su casa.

El plan finalmente se activó el 1 de septiembre. Cerca de las 21 horas, Sabag Montiel se acercó hasta la vicepresidenta cuando saludaba y firmaba libros. Un ejemplar de Sinceramente cayó a sus pies. Justo segundos después, la Bersa calibre .32 que cargaba Sabag Montiel se le acerca a la cara. Gatilló al menos una vez pero la bala no salió porque no estaba cargada en la recámara. El arma cayó al piso, los simpatizantes de Cristina Kirchner persiguieron al tirador y lo atraparon metros después. Cuando fue entregado a la policía, tenía un ojo en compota.

De su teléfono pudieron obtener la información de la tarjeta SIM y la tarjeta externa. Ahí estaban las fotos en donde posaba con el arma tanto él como Brenda. También un video en donde manipulaba la Bersa que después usó para intantar matar a CFK. El resto del contenido del teléfono se está intentado recuperar, después de una pericia fallida en donde el celular terminó reseteado de fábrica. La Gendarmería está analizando qué pasó y si puede recuperar el material.

A Brenda la detuvieron en la noche del domingo 4 de septiembre en la estación del tren Palermo. Iba hacia la casa de un ex novio, a donde había buscado refugio en la noche del intento de asesinato. Cuando su ex pareja se fue a trabajar, la joven se dirigió hacia Barracas para reunirse con Carrizo y los otros cuatro jóvenes. A ellos se los bautizó “la banda de los copitos”. El día posterior del ataque, Brenda, Carrizo y el resto apareció en una nota en Telefé para decir que ellos no tenía nada que ver.

Del teléfono de Brenda surgieron pruebas claves que demuestran su vinculación clara en el hecho. “Mandé un tipo para que la mate a Cristi”, dice Brenda. Su amiga, agendado ‘Amor de mi vida’, respondió: “Buena idea igual. ¿Cuánto te cobró?”. “No me cobró lo hizo porque también está re caliente con lo que está pasando. Te juro que a esa la voy a bajar. Me tiene re podrida que ande robando y quede impune”, afirmó.

Según el fallo al que accedió Infobae, Capuchetti sostuvo que “se encuentra corroborado que Sabag Montiel y Uliarte no sólo dieron inicio a la ejecución del hecho sino que nos encontramos frente a una tentativa acabada en tanto llevaron a cabo todos los actos necesarios para causar la muerte de Cristina Fernández de Kirchner”. Luego de accionar la cola del disparador, Sabag ya no pudo desistir. Fue “imposible dar marcha atrás al mecanismo letal iniciado a través de la puesta en funcionamiento del mecanismo de disparo de la pistola semiautomática utilizada”.

En esas circunstancias, dijo la jueza, “el desenlace de los hechos ya estaba fuera del dominio de ambos”. Según aseguró, “ambos actuaron con el dolo homicida, siendo que aquel designio quedó en evidencia también en los mensajes que intercambiaron previo al hecho donde expresamente hicieron referencia a la voluntad de matar a Cristina Fernández de Kirchner”.

Informe: Infobae

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