lunes, 8 de agosto de 2022

MAS.SA

 Por Carlos Ares (*)

Estoy en condiciones de confirmar, dijo la portalengua, que el amor es el mismo. Le vamos a dar masa al pueblo como desde hace setenta años, pero ahora sin forro. Cerró los ojos, jadeó, se dejó recorrer por un escalofrío de placer, abrió la boca, gimió. Es todo, agregó, acabé. ¿Preguntas? El cronista del diario digital Vamos Viendo, alzó los dedos en V. ¿Se siente bien? La portalengua vibró una vez más. Más que bien, compañero, respondió. Tanto que me fumaría un fasito. Se secó el sudor de la frente, el cuello, el borde de los pechos, con una toallita refrescante.

Next, dijo. Perdón, quise decir siguiente. El creador del podcast ¡Esto es Joda! levantó la mano. Adelante, bebé, dijo ella. Con relación a MAS.SA, la sociedad que acaba de entrar como ocupas al Gobierno, ¿cuál es la reacción del ex presidente? Necesito grabar alguna declaración para la sección “Cuchate esta”. La portalengua dejó de acariciar el micrófono. Casi se lo traga. ¡El Presidente está en control del país!, gritó.

Los periodistas sentados adelante disimularon con estornudos simultáneos. En las últimas filas del salón donde se realizaba la conferencia de prensa, estallaron las risas. Por qué no me cuentan qué pasa, dijo la portalenguas, así nos reímos todos. ¿Podría dar detalles de qué hace el ex presidente ahora?, insistió el cronista. La portalenguas se negó. No acepto repreguntas; next, dijo. El cronista sentado a su lado levantó la mano. Ella le hizo una caída de ojos. ¿Perrea con Dylan o con el WhatsApp? Ay, son guachos eh, se quejó la portalengua.

La columnista de Tik Tok, objetora de conciencia en Twitter, analista de mercados de futbolistas emergentes en Sportcenter, se interesó por los prontuarios. Además de los De Mendiguren, Aníbal Fernández, Eduardo Valdés o Victoria Donda, eternos vividores de la guita pública, entre quienes auspician al nuevo ministro hay personajes con antecedentes criminales. Empresarios coimeros, estafadores, capos sindicales millonarios, vacunados vip, todos con currículos operados por la prensa adicta, como el de José Luis Manzano. Para quienes los conocemos, dijo, MAS.SA da miedo, ¿cómo la valora el Gobierno?

¿Qué gobierno?, repreguntó, molesta, inquieta, incómoda, la portalengua. El suyo, dijo la editora del newsletter económico Dolor de Huevos. Ah, sí, perdón, me tildé porque estoy viendo una serie sobre la Casa Blanca en la que hay una que hace de yo. Mire, si alguno robó para la corona, o no puede justificar cómo la hizo, a llorar a la Justicia. Nosotros respetamos la independencia del Poder Judicial, siempre que no investiguen, ni juzguen, ni condenen a los propios Ahora bien, si se guía solo por los nombres, admito que varios son de terror.

¿Califica a esa banda de terrorista? Ay, no, no, temió la portalengua, deme unos días, primero veo si yo sigo cobrando de acá, o no, hablo con los tres comandantes y le digo. Los cronistas no dejaron pasar el lapsus. Saltaron de sus butacas. Dijo “comandantes”, dijo “comandantes”. ¿Sí, qué pasa?, se sorprendió ella. Un viejo cronista, acreditado en la Casa Rosada desde la época en que se disputaban los torneos cortos de golpes militares, pidió calma a los más exaltados.

En tono condescendiente, paternal, le explicó a la portalengua: comandantes nunca más. Me refería a nuestros tres líderes, aclaró ella. Diga “líderes” entonces. Si los considera comandantes, reconoce que dieron un golpe de Estado en nombre del General, el de la marcha. ¿Qué marcha, qué general, qué golpe, de qué habla? El cronista levantó la cabeza, miró al cielo como si pidiera perdón, descartó a la portalengua con un ademán, volvió a sentarse.

Última pregunta, dijo ella. El redactor de El Consolador, un diario dominical, católico, muy leído después de misa, se paró sin levantar la mano. La portalengua le concedió una sonrisa cómplice. ¿Para terminar con la confusión, los rumores, las versiones, puede dar fe de vida, algo que demuestre que el ex continúa siendo presidente? Por supuesto, dijo la portalengua. Tengo un video de hoy a las cuatro de la tarde, cuando se levantó de la siesta.

Está saliendo para un viaje. Uno bueno. Hasta Ezpeleta y regreso. ¿Alcanzan a verlo? Es el chofer.

(*) Periodista

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