sábado, 5 de febrero de 2022

Máquina de negar

 Por Carlos Ares (*)

Señores pasajeros de este bondi a ninguna parte, buenas tardes. Vengo a ofrecerles hoy la última novedad tecnológica salida de las mentes brillantes que operan en las cuevas blue del ser nacional. Una aplicación imprescindible para negarlo todo en cualquier momento y lugar. Ante los jueces, la policía, si los entrevistan en la tele, tienen una discusión de café, o hablan a solas frente al espejo. ¡Ya basta de perder tiempo buscando excusas para justificar la parte de responsabilidad que tenemos en esta realidad que nos toca vivir! ¡Basta de preguntarnos, por qué no somos capaces de cambiar nada, ni logramos siquiera salir en mitad de la noche a dar un formidable grito de horror ante lo que pasa!

El modelo base viene con un cable del tipo “usb”’, para que lo pueda “usar cualquier boludo”. De ser necesario, se enchufa en un puerto de salida si tienen que tomarse el buque porque ya no alcanza con negar y deciden rajarse de acá. Ahorra en el gasto de energía en pensar. Suma dos negaciones por cada vez que se utiliza una para zafar. Ejemplo: llegan tarde a casa. Un desliz sentimental, se les fue la hora en el hotel, en el bingo, o en una timba casera. En momentos así, estoy seguro de que le darán el verdadero valor a esta compra. 

Observen: se colocan los auriculares, abren la aplicación en el celular y contestan los airados reproches con la negación que se les recomienda: “no conozco a ningún Roberto y/o Irene”, “no sé jugar al póker”, “no compré Viagra”. Niegan sin dudar. A la mañana siguiente, cuando seguramente les van a pedir explicaciones otra vez, tienen dos negativas nuevas más para usar. “No sé de qué me hablás”, “no dije eso”.

Todos los hechos, recientes, históricos, personales o sociales se pueden renegar. El usuario elige qué le sirve para no hacerse cargo de las cosas que apoyó, votó, hizo, dijo, si es que a pesar de las evidencias, de su edad, de lo que vio y vivió, no está dispuesto a ceder, reconocer, aceptar, ni modificar nada. El programa incluye datos de archivo sobre personajes públicos. Ustedes dirán: en Youtube está todo, ¿a quién le puede importar a esta altura empeñarse en negar lo que en verdad son tipos como Moreau, Massa, De Mendiguren, o Aníbal? Nunca se sabe. Hay mucho fanático, sicario, cómplices con puestito que comen de lamer gente.  

La “Máquina de negar” se abre con una canción de Joaquín Sabina, Lo niego todo, en el que ya se advierte: “incluso la verdad”. Imagínense. Es como tener un superpoder. Van a ser capaces de negar sin pestañear, ni avergonzarse por ello, sobre los asuntos más picantes en debate. El peronismo no es de derecha. No es golpista. No encubrió nazis, ni fascistas. La Triple A no asesinó a militantes de izquierda. López Rega no era peronista. Néstor y Cristina no apoyaron a Cavallo, ni al gobierno neoliberal de Menem. Menem no era peronista. 

“¡No, no, no!”, repite el sistema. Los empresarios que licitaban obra pública no coimeaban funcionarios. López no tenía nueve millones de dólares en los bolsos. Las monjas no sabían nada. López no era De Vido. Baratta, el de los cuadernos, no era De Vido. Liuzzi, el prófugo en Marbella no era el dos de Zannini. Máximo no se quedó con la de Néstor. Pablo Moyano no heredó el gremio de camioneros. Los capos de los sindicatos no se hicieron millonarios con la de los trabajadores, o la del Estado. Los defensores de los derechos humanos no saben que Gerardo Martínez, el de la Uocra, era servicio de informaciones de la dictadura militar

“¡Lawfare!”, “¡Fake news!”. Daniel Muñoz, el de las 133 propiedades no era secretario de Néstor. Lázaro Báez no lavó 2.700 millones. Florencia Kirchner no tenía 4,6 millones de dólares en cajas de seguridad. La expropiación de YPF que hizo Kicillof no costó nada. Macri no fracasó. Macri no usó el préstamo del Fondo para pagar deuda del gobierno de Cristina. La Iglesia no protege curas, ni obispos pedófilos. No ajustaron a los jubilados. “¡No, no, no!”.

 Al cerrar, la aplicación deja titilando imágenes de personas en estado miserable para que no olvides negar lo que ves, mientras una dulce voz repite la consigna que te ayuda a dormir la conciencia.

Niega, niega, que algo queda.  

(*) Periodista

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