lunes, 28 de febrero de 2022

AMNISTÍA INTERNACIONAL Y HUMAN RIGHTS WATCH DENUNCIAN QUE RUSIA ARROJÓ BOMBAS DE RACIMO

El uso de este tipo de munición está prohibido por diversos tratados y podría constituir un crimen de guerra, aseguraron ambas organizaciones

 Un bombero (centro de la foto) inspecciona los daños en un edificio tras un ataque
con cohetes en la ciudad de Kiev, Ucrania, el viernes 25 de febrero de 2022 (Foto/AP)

Mundo
- Rusia utilizó municiones de racimo para bombardear indiscriminadamente zonas civiles del este de Ucrania, lo que implicaría utilizar armamento prohibido y un crimen de guerra, según denunciaron las organizaciones Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

Ante la férrea resistencia de las fuerzas ucranianas en Kiev, la capital del país, el ejército ruso ha aumentado la ofensiva en la segunda ciudad más grande del país, Járkov (también llamada Kharkiv), donde las imágenes muestran edificios residenciales destruidos y las autoridades locales reportaron este lunes al menos 11 muertos y decenas de heridos.

Pero además del ataque sobre poblaciones civiles en la misma jornada en la que se inició el diálogo entre los delegados de cada país, Rusia habría utilizado bombas de racimo, un arma “indiscriminada por naturaleza” debido a que se esparce en un área amplia y tiene una tasa de error extremadamente alta, de ahí que su uso esté prohibido por un tratado del que forman parte un centenar de países.

“El BM-21 Grad es un sistema de cohetes de lanzamiento múltiple que se utiliza para la ‘negación de área’, lanzando bombas de racimo en un área concentrada”, explicó una fuente militar al DailyMail. “Se utiliza principalmente contra las tropas enemigas antes de una ofensiva. Utilizado contra civiles, no sólo es un crimen de guerra, sino que tiene un único objetivo: sembrar el terror y la alarma entre la población civil”, añadió.

Ucrania denuncia decenas de muertos en ataque con misiles

“Járkov. ¡Un ataque inmisericorde y sin sentido contra un barrio residencial con misiles! ¡Cadáveres destrozados en las calles!”, escribió el asesor del Ministerio del Interior de Ucrania, Antón Gueráschenko, en su canal de Telegram, en el que publicó varios videos con imágenes desgarradoras. En uno de ellos se ven cadáveres de transeúntes y en otro a una mujer a la que la explosión de uno de los misiles le arrancó una pierna.

“A causa de los bombardeos, que se siguen produciendo, no podemos utilizar los servicios de rescate (...). Actualmente hay 11 muertos y decenas de heridos”, añadió. En otro de los vídeos, de 30 segundos de duración, se ve cómo impactan unos quince misiles en un sector de la ciudad, situada en el noreste de Ucrania.

La denuncia de Amnistía Internacional

Un centro preescolar en el noreste de Ucrania fue alcanzado la mañana del 25 de febrero con municiones de racimo, ampliamente prohibidas, mientras en su interior se refugiaban civiles. Murieron tres personas, una de ellas un niño, y otro niño resultó herido, según ha declarado hoy Amnistía Internacional. El ataque parece haber sido lanzado por fuerzas rusas, que operaban en las cercanías y que tienen un vergonzoso historial de utilizar municiones de racimo en zonas pobladas.

Amnistía Internacional ha confirmado que un cohete Uragan de 220 mm dejó caer municiones de racimo sobre el centro preescolar y jardín de infancia Sonechko, la localidad de Ojtirka, en la Óblast de Sumy, donde residentes locales buscaban refugio frente a los combates. El ataque puede constituir un crimen de guerra.

“No hay justificación posible para dejar caer municiones de racimo en zonas pobladas, no digamos ya sobre una escuela”, ha manifestado Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional. “Este ataque tiene todas las características del uso que Rusia hace de estas armas de efectos inherentemente indiscriminados y prohibidas internacionalmente, y muestra un flagrante desprecio por la vida de la población civil.”

El bombardeo no sólo viola la prohibición de lanzar ataques indiscriminados, sino que además ha dañado una escuela, es decir, una estructura con derecho legal a gozar de protección especial. En virtud de la Convención sobre Municiones en Racimo, de 2008 —un tratado respaldado por más de 100 Estados, pero al que Ucrania y Rusia no se han unido—, el uso, despliegue, producción, adquisición, almacenamiento y transferencia de municiones de racimo está prohibido en todas las circunstancias. El derecho internacional humanitario consuetudinario prohíbe el uso de armas de efectos inherentemente indiscriminados tales como las municiones de racimo. El lanzamiento de ataques indiscriminados que maten o hieran a civiles constituye un crimen de guerra.

El cohete Uragan de 220 mm, un 9M27K o un 9M27K1, lleva 30 municiones de racimo 9N210 o 9N235, que son casi idénticas y se diferencian sólo en el tiempo que tarda en activarse su función de autodestrucción. Los siete impactos en la escuela y sus cercanías muestran daños, incluido un desconchamiento característico del suelo, que coinciden con los daños esperables de las municiones de racimo 9N210/9N235.

Tal como informó en primer lugar la organización de investigación basada en fuentes de acceso público Bellingcat, a 200 metros al este de la escuela se descubrieron los restos del morro y el compartimento de carga de un cohete 9M27K. Los informes procedentes de fuentes de acceso público indican que había fuerzas rusas al oeste de Ojtirka, el lugar desde donde se lanzó el cohete según determinaciones basadas en la trayectoria de vuelo y el momento del ataque. El objetivo del ataque podía haber sido un terreno de almacenamiento logístico situado a 300 metros al norte de la escuela. Sin embargo, los sistemas de lanzacohetes múltiples, como los cohetes Uragan de 200 mm utilizados en este ataque, son armas no guiadas y notoriamente poco precisas, y no deben utilizarse nunca en zonas civiles pobladas.

Además, puesto que esparcen municiones en una amplia área, tienen un índice de error extremadamente alto (de hasta el 20%), y por la consiguiente amenaza que constituyen para la población civil, las municiones de racimo son armas de efectos inherentemente indiscriminados que están prohibidas internacionalmente por un tratado respaldado por más de 100 Estados. El uso de estas armas constituye una violación de la prohibición de los ataques indiscriminados.

Ataques a escuelas

El 17 de febrero, durante los crecientes bombardeos a lo largo de la línea de control, las fuerzas respaldadas por Rusia alcanzaron un jardín de infancia en la localidad de Stanitsia Luganska, e hirieron a tres civiles. Al atardecer del 25 de febrero, un misil dañó la Escuela Núm. 48 de Mariupol: reventó las ventanas y sus fragmentos de metal hicieron agujeros en las paredes. Además, el 26 de febrero, un arma explosiva, muy probablemente un proyectil de artillería, alcanzó la segunda planta de un jardín de infancia en Chernígov, y provocó un incendio que probablemente fue detectado por los sensores del satélite ambiental VIIRS.

En virtud del derecho internacional humanitario, las instalaciones educativas tienen derecho a gozar de una mayor protección siempre que no se utilicen para fines militares. (Estas imágenes de infrarrojos, de colores falsos, destacan el fuego visible en imágenes captadas a las 08:49 UTC del 26 de febrero de 2022.) Las partes de un conflicto deben tener especial cuidado de evitar destruir o dañar escuelas, un requisito que las fuerzas rusas no parecen estar cumpliendo, a juzgar por el creciente número de ataques.

Simple y llanamente, esto debe investigarse como un crimen de guerra.

Lo que dice Human Rights Watch

La organización de defensa de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) denunció que el viernes (25.02.2022) hubo un ataque con bombas racimo a un hospital en la localidad ucraniana de Vuhledar, en la zona independentista de Donetsk, que dejó cuatro personas civiles muertas y otras 10 heridas, seis de ellas personal de Salud.

HRW dijo haber confirmado la información a través de entrevistas telefónicas con un doctor del hospital y un representante del centro -el Central City Hospital- así como fotografías de dos de los fallecidos. Asimismo, la organización afirmó que otras instantáneas publicadas en redes sociales o enviadas al hospital muestran los restos de una de las armas aparentemente utilizadas en el ataque, un misil balístico Tochka 9M79 con una ojiva de racimo 9N123.

"Este ataque cruel ha matado y herido a civiles, y dañado un hospital", declaró en un comunicado el director de armas de HRW, Steve Goose, que llamó a las fuerzas rusas a dejar de usar munición de racimo y a "frenar los ataques ilegales con armas que matan y mutilan de manera indiscriminada".

Además de las cuatro personas fallecidas -dos mujeres y dos hombres de entre 34 y 65 años- y las diez heridas, el proyectil dejó daños en una ambulancia y tres automóviles de civiles.

Informe: AFP, Amnistía Internacional, Human Rights Watch y agencias

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