lunes, 14 de diciembre de 2020

El futuro ya está aquí

 Por Carmen Posadas

«Mi nombre es Diego Martín y este es mi equipo de trabajo. Sandra se ocupa de la parte financiera; María y yo, de la publicidad; Claudia y Paula, de producción; y Óscar es nuestro director. Entre todos hemos creado este prototipo de contenedor de lápices, en breve empezaremos su fabricación y distribución a gran escala». Así comienza la exposición, en inglés, de un alumno de once años del CEIP Luis Buñuel de Alcobendas en la Kids Competition del Startups South Summit, celebrada recientemente en Madrid.

Diego es uno de los cerca de 37.000 estudiantes a los que, con el auspicio de la Fundación Créate, se les está enseñando a desarrollar destrezas inéditas hasta ahora en los programas educativos. Créate es una fundación sin ánimo de lucro cuya finalidad es despertar y descubrir el talento de niños y jóvenes. Para ello ha diseñado programas educativos destinados a estudiantes de Primaria y Secundaria, así como otros adaptados a los de Formación Profesional. El objetivo es ayudar a los docentes a adquirir herramientas que les sirvan para despertar en sus alumnos destrezas en nuevos campos; en especial, en la innovación y el emprendimiento.

Según un reciente estudio de la Universidad de Oxford, con los cambios tecnológicos y sociales que se están produciendo y que, sin duda, continuarán teniendo lugar, uno de cada dos empleos, tal como los conocemos ahora, desaparecerá para ser sustituido por otros de diferente índole sin que se sepa exactamente cuáles pueden ser. Según ese mismo artículo, las destrezas que desde tiempos remotos y hasta el presente se enseñan en los colegios y universidades no están acordes con lo que se requerirá en el futuro en el campo laboral. La irrupción de la inteligencia artificial no solo dejará fuera de juego todos los oficios manuales y mecánicos, sino que incluso amenaza a profesiones tan acrisoladas como la de médico o abogado, que no pueden competir con la capacidad de diagnóstico que ofrece el big data.

Un oftalmólogo, por ejemplo, tal vez pueda ver a lo largo de su carrera cincuenta mil ojos; una máquina, en cambio, logra consultar millones de casos en un solo minuto. Y la inteligencia artificial tiene aún más ventajas. Un médico trabaja un determinado número de horas al día; una máquina está siempre disponible para un diagnóstico y prácticamente sin coste alguno. Por eso, y en palabras de Yuval Noah Harari, autor de ese deslumbrante (y aterrador) ensayo Homo Deus. Breve historia del mañana, las profesiones que sobrevivirán son aquellas en las que el hombre aventaja –y siempre aventajará– a la inteligencia artificial.

Una máquina ‘aprende’ manejando enormes cantidades de datos suministrados previamente. El ser humano, en cambio, cuenta con una capacidad que una máquina no tiene: la de relacionar informaciones disímiles y crear algo nuevo, diferente. Por ejemplo, el microondas lo inventó allá por 1954 alguien que estaba estudiando el funcionamiento de un radar. Tenía una barrita de chocolate en el bolsillo de su camisa y observó cómo, en contacto con las ondas, el chocolate comenzaba a derretirse. Relacionó entonces un fenómeno con otro y ahora todos podemos calentar el desayuno en tan cómodo electrodoméstico.

Es precisamente esta capacidad de discurrir, de innovar –también de trabajar en equipo y de emprender– la que Créate viene introduciendo desde hace diez años en las comunidades educativas. En este momento son 342 centros tanto en España como en diversos países de Latinoamérica y África los que han puesto en marcha sus programas, y con gran éxito. Gracias a ellos, niños como Diego Martín, además de su educación formal, cuentan ahora con una nueva herramienta que los ayudará a convertirse, primero, en creadores y, más tarde, en emprendedores. El contenedor portátil inventado por Diego y sus amigos responde a una necesidad personal. «Soy un desastre –explica él– y mis lápices estaban todo el día rodando por el suelo». Pero crear es solo el primer paso. Después de fabricar su prototipo, él y su equipo tuvieron que hacer, además, un plan de negocio, buscar fondos y publicitarlo. Esto, a su vez, los llevó un paso más allá. Les enseñó a hablar en público y a exponer su idea a ‘inversores’ porque nuevos tiempos requieren nuevas destrezas. Y el futuro ya está aquí.

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