lunes, 7 de septiembre de 2020

Un aporte inicial para construir a partir de la crisis del COVID-19

Por César Moreno (*)
La crisis que el COVID plantea tiene más incertidumbres que certezas respecto del impacto en el desarrollo y en el escenario que deja.

Como un inicio de aportes para construir una salida a la crisis y la construcción de un modelo de desarrollo incluyente en lo social, productivo y laboral, pongo a consideración algunos pasos a seguir en lo inmediato a los fines de que entre todos se pueda esbozar una opción viable a la caída del empleo y la producción.

Por un lado el confinamiento nos ha llevado a los argentinos a un “encierro” que desde casa estamos bien; sin embargo esto que resultaba necesario en un inicio nos va dejando la certeza de que el empleo precario, el teletrabajo, la búsqueda de proyectos personales se han instalado como reconocibles en el nuevo escenario laboral y productivo.

Pero por otro lado los grandes indicadores macro nos inducen a pensar que la negociación de la deuda externa brinda un positivo escenario para descomprimir compromisos financieros que el Estado tiene este año en la agenda y se traslada a futuro el impacto de la carga que la sociedad viene sosteniendo, no ya solo por el origen sino también por la permanente recurrencia de los gobiernos a requerir fondos externos para sostener políticas públicas que de otra manera seria inviable, y eso involucra a los gobiernos de origen democrático que para sostener legitimidad recurren desde el nivel local al nacional a préstamos externos, y por otra parte las políticas populistas que obligan a su financiamiento por el medio que sea.

Sin embargo la actual condición global nos lleva a pensar que este recurrente camino de solicitar financiamiento no es viable, porque a todos nos tocó padecer el COVID. En todo caso el acceso al crédito será restringido en el mercado financiero mundial, y por ende países como el nuestro deberán recurrir a otros mecanismos. Hoy está a pleno el funcionamiento de la máquina de hacer dinero como opción a la situación planteada.

Pero el tema hoy es la preocupación sobre el empleo. La pérdida del empleo formal, la caída del nivel de actividad que impacta en la demanda laboral, y que nos lleva a una recesión que será más larga que corta, donde vemos que el escenario es más cruel aun. A la pérdida de empleos formales se suma un proceso de flexibilidad laboral producto de la informalización, como también vale un mal empleo que la ausencia de este, entonces muchos puestos de trabajo reflejan malos salarios, retribuciones variables que alimentan la caída en el nivel de ingreso social.

El escenario actual nos muestra una caída en la creación de valor agregado, nivel de ingreso, capacidad productiva, empresas con niveles de subocupación y productividad, entre otros, y del lado de la demanda caída del ingreso y falta de capacidad de consumo, generación o acumulación de deudas en la economía familiar, falta de recursos públicos para incentivar la demanda como puede serlo la obra pública y la construcción de viviendas.

El déficit primario de las cuentas nacionales podrá mostrar un resultado favorable por el impacto de la negociación de la deuda externa, pero el PBI nos ubicara nuevamente en caída, con lo cual toda la economía está en grado de supervivencia, y como excepción algún sector o actores navegan aguas tranquilas.

Ahora la preocupación es pensar cómo se transfieren recursos del sector formal al informal del empleo, dado que la cuarentena nos obliga a ¡quedarnos en casa! sin que se brinden opciones para contar con medios de subsistencia.

Necesitamos contar con políticas proactivas, dirigidas por un lado al desarrollo de nuevas ofertas de trabajo vía actividad emprendedora, y por otra parte asistencia directa a las Pymes para que la rueda operativa productiva pueda acercarse a niveles de actividad anteriores a la presente pandemia.

El asistencialismo se convierte en un boomerang para el desafío que viene; necesitamos financiamiento dirigido a contar con actividad productiva mediante, entonces resulta necesario apoyar subsidios e inversión con sentido productivo como respuesta contra cíclica a la caída actual de la realidad económica.

En ese sentido, pero tal vez a mitad de camino de la idea esbozada, observamos la convocatoria a procesos emprendedores.

Este proceso se dirige a ser un motor reactivante de la economía, tal como lo refleja el documento de lanzamiento, donde “mediante el desarrollo y/o la adopción de soluciones tecnológicas, así como la introducción de equipamiento, herramientas e innovaciones en el proceso productivo”.

Entonces el desafío que se plantea desde el Estado es asistir al desarrollo de servicios tecnológicos y actividades tendientes a generar cambios innovadores como ser: plataformas de teletrabajo, logística, ecommerce y pagos electrónicos, automatización de procesos, etc. que respondan a demandas propias de la reapertura de la actividad económica. También la adopción de tecnologías e innovaciones para la reactivación de la actividad económica y para la generación de mejoras en la productividad.

Pero también resulta indispensable el apoyo a la pequeña y mediana empresa, que en Argentina es gran desarrollador de empleo formal.

Pero para llevar a cabo un programa de apoyo al sistema productivo nacional se requiere el compromiso institucional, la participación de las unidades generadoras de conocimiento, innovación, deben estar presentes para brindar soporte al proceso de reconstrucción que se requiere hoy.

En Salta asistimos, además de las condiciones descriptas, a una realidad que se agudiza aún más, y si a ello le adicionamos los desajustes de políticas que los gobernantes han implementado entonces el escenario es más cruel.

Pero también debemos reconocer que un sector de alto impacto agregado en la Provincia es el turismo, el cual será el último en reactivarse o en ser inclusivo como respuesta al desafío que tenemos. Este sector se enfrenta no solo a la pandemia para su reactivación; también se perfilan condicionantes que lo reestructuran, lo rediseñan, hacia mediano y largo plazo, ya que las actuales condiciones nos marcan el distanciamiento social, la precaución extrema en términos de higiene, la limitación de eventos y congregaciones y las restricciones a los viajes.

La hipermovilidad humana ha sido el factor impulsor del sector y la generación de recursos, pero también es en la actualidad la propagadora del COVID y la actual condición de su propagación.

El desafío actual es establecer procesos innovativos capaces de impulsar acumulación real en todos los sectores de la economía, de manera de frenar la caída en el nivel de actividad que venimos observando por esta pandemia.

Por ello asumimos la responsabilidad social que nos convoca para abrir un canal de discusión y aporte inicial, para brindar apoyo en:

· Estadio de Ideación y puesta en marcha a aquellos emprendimientos que se encuentran en proceso de convertir su idea en un proyecto o potencial negocio, en construcción de su propuesta de valor, sin haber realizado su primera venta;

· Estadio de desarrollo inicial a aquellos emprendimientos que, habiendo realizado sus primeras ventas, se enfocan en las necesidades de sus clientes y el valor que entrega su modelo de negocios; y crecimiento a aquellos emprendimientos en marcha, con más de un año de ventas sostenidas, en condiciones de consolidar y potenciar sus negocios

· Impulso a desarrolladores turísticos que tengan en consideración las nuevas restricciones y aporten a modelos alternativos.

Desde la academia y desde la política se deben construir canales de comunicación, puentes que nos permitan transitar de un estado de desolación a otro cargado de expectativas y esperanzas.

(*) Experto Pyme – Min. Desarrollo Productiv, profesor regular e investigador UNSa y director del Instituto de Desarrollo Regional

© César Moreno / Agensur.info

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