lunes, 9 de septiembre de 2019

Discepolín en «Café y Bar Tribunales»

Enrique Santos Discépolo
Por Daniel Salmoral

Ya oficializadas por el Tribunal Electoral de la provincia, aparecieron las listas de precandidatos para las PASO del 6 de Octubre venidero, y entonces se pudo comprobar, sin parecer fatalistas, que el sistema de partidos políticos tal como lo conocemos ahora, está irremediablemente muerto.

Repasar la interminable cantidad de nombres en cada lista, sirve para darse cuenta que la ideología, la coherencia, la ética y hasta el simple sentido común han sido dejados de lado para dar paso a las apetencias personales y a la decisión de acceder a los escasos lugares en disputa cómo sea y por dónde sea.

Nombres identificados claramente otrora en determinados partidos o agrupaciones, ahora aparecen compartiendo boletas con otros a los cuáles se enfrentaron entusiastamente en el pasado, pero a ninguno parece importarles que desde afuera se los vea como simples oportunistas y ventajeros.

Ver a enemigos íntimos compartiendo frentes electorales, es la prueba acabada que lo en verdad les importa es llegar a una banca o un cargo ejecutivo y la forma de lograrlo es lo que menos interesa.

Algunos precandidatos han llegado a la total caradurez de reconocer que «no comparten en un 90%» lo que propone el líder del espacio político, y sin embargo aparecen sonrientes en flyer con quien en verdad, no pueden ni ver.

Aquellos que sostenían posiciones militantes por la despenalización del aborto y viven ataviadas con ropaje y pañuelos verdes, ahora comparten listas con aquellos que militan claramente en «defensa de las dos vidas» y repudian a todo lo que luzca «verdolaga».

También se da el caso de quienes militaron desde siempre en favor de las ideas liberales y renegaron del populismo, y hoy son entusiastas luchadores de las propuestas facilistas y engañosas que saben, a priori, que no son las que ayudarán, en verdad, a la gente que dicen querer representar.

Los más osados, descarados, les llama la calle, se sumaron a listas y frentes electorales integrados por personas que no conocen ni de nombre, y sin embargo ahora sostienen que los une su «interés común por luchar por los más vulnerables».

El caso más emblemático es de los radicales que conducen el partido.

Tanto Mario Mimessi como Miguel Nanni Alberto «Japonés» Espeche, con la falacia de combatir peronistas, ofrendaron los más de cien años de vida de la UCR ante el altar amarillo de Alfredo Olmedo, un hombre que emergió a la vida política desde el PJ y que ahora, convenientemente para ellos, el trío no parece tener en cuenta.

Claro, para los tres, lo único que les interesa son sus cuestiones personales y por eso sacrificaron ante el acaudalado sojero, los principios que defendieron figuras de la talla de Leandro Alem; Hipólito Yrigoyen; Ricardo Balbín y Raúl Alfonsín, entre otros.

Por ejemplo, Mimessi, presidente del radicalismo local, no tuvo ningún problema en resignar los colores y el escudo de su partido y aparecer en afiches con un rabioso amarillo que es el que identifica al olmedismo.

Nanni, por su parte, tampoco tuvo empacho en mandar al muere a dirigentes radicales de capital e interior, a quienes permitió relegar en las listas unificadas con el objetivo de asegurarse sus votos en la doble e impúdica candidatura a diputado nacional que lleva junto con la de vicegobernador.

En el frente K, también se ven cosas increíbles.

Jorge Guaymás, un hasta hace poco incondicional socio político de Gustavo Sáenz, de golpe se convirtió es un fanático crítico del presidente Mauricio Macri y un furioso defensor de Alberto y Cristina Fernández, siguiendo así al pie de la letra la orden que le bajó su conductor, el impresentable Hugo Moyano.

Así podríamos seguir hasta el infinito detallando incoherencias y traiciones pero sería verdaderamente aburrido hacerlo.

Lo cierto es que en estas Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, el «Cambalache» de Enrique Santos Discépolo (Discepolín), apareció con toda su pompa:

Que el mundo fue y será
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
barones y dublés.
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseados.

Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador…
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón,
los ignorantes nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón.

Después de este proceso, la mayoría de los dirigentes políticos salteños han prometido a través de algunos medios, que habrá que hacer algo urgente para corregir tamaño desquicio.

Sin embargo, ya sabemos que muchas de sus promesas van a parar a la basura.

Sobre el final de esta columna, volvemos a decir que en Argentina habrá que crear nuevos partidos políticos siguiendo la voz del pueblo que reclama otras formas de representación.

El peronismo, el radicalismo y todos los otros, ya no son más lo que eran porque fueron implosionados por sus propios dirigentes y algunos sólo sobreviven pero en estado vegetativo.

La sociedad ahora exige otras conductas de quienes se dicen políticos.

La ausencia de votantes en las PASO provinciales que ya se está anunciando, serán una verdadera demostración de la fatiga y el hartazgo que buena parte de los «simples mortales» sienten al ver tanto chanterio desplegado en interminables listas no precisamente de buenos vecinos.

(…) No hay aplazaos ni escalafón,
los ignorantes nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón
.

El genial Discepolín lo escribió en 1934.

Viendo esta realidad electoral de Salta 2019, parecería que lo acabara de escribir en nuestro querido y mítico «Café y Bar Tribunales», no?…

© danielsalmoral.com

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