sábado, 20 de julio de 2019

«UN GRAN SALTO PARA LA HUMANIDAD»

Se cumplen 50 años de la llegada del hombre a la Luna en 
la misión Apolo 11, con los astronautas Neil Armstrong, 
Edwin Aldrin y Michael Collins.

El hombre en la Luna
Mundo - Hace exactamente 50 años, el hombre logró dejar su huella en la Luna. Esta histórica hazaña espacial, de la que ahora se conmemora por todo lo alto su aniversario, supuso un antes y un después en la historia de la humanidad. Incluso ahora, que ya se empiezan a plantear futuros proyectos de exploración de Marte, hay quienes sostienen que nada estará a la altura de la primera vez que el ser humano logró superar la barrera de la Tierra. Y quizás sea por eso que este histórico evento ha quedado impreso en los recuerdos de todos aquellos que tuvieron la suerte de vivirlo en directo.

En la mañana del 16 de julio de 1969 miles de personas se congregaron en las cercanías del centro de lanzamiento de cohetes de la NASA en Cabo Cañaveral, en el estado de Florida y el lanzamiento fue transmitido en vivo por radio y televisión a 33 países.

El comandante de la misión era Neil Armstrong, con Edwin "Buzz" Aldrin como asistente y copiloto del módulo lunar. El tercer miembro de la tripulación, Michael Collins, se mantendría pilotando el modulo de mando en la órbita de la luna, mientras sus dos compañeros descenderían con el módulo lunar. Como era tradición, la tripulación eligió los nombres de ambos módulos. El módulo de mando recibió el nombre de Columbia y el módulo lunar se bautizó como Eagle.

El lanzamiento se efectuó sin contratiempos. Las etapas del cohete Saturno V fueron desprendiéndose según lo previsto, lanzando a los astronautas a toda velocidad hacia nuestro satélite natural. El viaje hasta la luna duró tres días y la nave entró en órbita lunar el 19 de julio. Mientras la tripulación realizaba pruebas programadas y evaluaba las condiciones del lugar elegido para alunizar, la nave realizó treinta órbitas alrededor de la luna. El área designada para el alunizaje se había bautizado previamente como el Mar de la Tranquilidad debido a su extensa superficie llana.

El 20 de julio, Neil Armstrong y "Buzz" Aldrin se trasladaron al estrecho módulo lunar para acometer el descenso final. Tras revisar todos los sistemas, el Eagle se desacopló del Columbia y comenzó el descenso, en una maniobra que no estuvo exenta de incidencias. La excesiva velocidad a la que el módulo lunar se acercaba a la superficie hizo que pasaran de largo el lugar previsto del alunizaje.

Mientras tanto, los ordenadores de abordo comenzaron a disparar varias alarmas, aunque desde el Centro de Control les aseguraron que ninguna de ellas impediría completar la misión. A medida que descendían, los astronautas se percataron que el nuevo lugar del alunizaje era un área rocosa que estaba peligrosamente cerca de un gran cráter.

Armstrong, un excelente piloto militar de pruebas y dueño de legendaria sangre fría, debió tomar el control manual del Eagle y empezar a buscar en un lugar que pareciera apto para el alunizaje, un sitio lo más plano y seguro posible. La maniobra de alunizaje consumió la casi totalidad del combustible reservado para ese fin, pero hay un detalle que pinta de cuerpo entero los nervios de acero del comandante: el ritmo cardiaco de Armstrong, controlado desde la tierra, apenas se alteró.

“El Eagle ha alunizado”

El Eagle se posó en la luna a las 20:17:40 del domingo 20 de julio. Armstrong comunicó la posición de la nave al Centro de Control con la famosa frase: "Houston, aquí Base de la Tranquilidad. El Eagle ha alunizado."

Tras un periodo programado de descanso de cinco horas, los astronautas comenzaron a realizar los preparativos para el EVA (Extra Vehicular Activity) o Actividad Extra vehicular, lo que en lenguaje coloquial se denomina paseo espacial. Los astronautas tardaron tres horas en ajustarse los trajes espaciales A7L debido al estrecho espacio del que disponían y a la complicación del ajuste de los distintos componentes de la prenda.

Cuando se realizaron las últimas comprobaciones, se procedió a la despresurizaron el Eagle y los astronautas abrieron finalmente la escotilla. Armstrong fue el primero en descender por la escalerilla y activó la cámara de televisión colocada en una de los extremos del módulo con el fin de transmitir en vivo la señal a la tierra, vista en directo por más de 600 millones de televidentes.

Ya no hacían falta palabras para describir cómo fueron los primeros pasos de Armstrong y Aldrin sobre la Luna, aunque las hubo, y de la pluma de periodistas como Oriana Fallaci que vivieron el alunizaje desde el mismo centro de control de la NASA. Las imágenes hablaban por sí solas. La primera excursión lunar trajo de vuelta centenares de vídeos e instantáneas de aquella histórica hazaña que rápidamente inundaron todo el planeta. La gran hazaña lunar, de hecho, coincidió con la etapa dorada de los medios de comunicación audiovisuales. Y es gracias a su testimonio que ahora, 50 años después, podemos saber cómo se vivió y, sobre todo, cómo se contó la llegada del hombre a la Luna.

“Un gran salto para la humanidad”

Armstrong alcanzó el extremo de la escalerilla y realizó una pisada en la superficie de la luna, para después pronunciar unas palabras que pasaron a la historia "Es un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad". Unos minutos después de que Armstrong comenzase su paseo por la luna, "Buzz" Aldrin hizo lo propio. Ambos procedieron a realizar experimentos y recoger muestras del suelo lunar.

Armstrong usó su cámara Hasselblad para tomar fotografías y después ambos astronautas plantaron una bandera de EE.UU. en la superficie lunar. Poco después tuvieron una comunicación con el presidente Richard Nixon.

Después de realizar todas las tareas asignadas para la misión en la superficie lunar, Armstrong y Aldrin accedieron al módulo lunar, lo presurizaron y descansaron unas horas antes de despegar. Tras completar los preparativos, el 21 de julio despegó la etapa superior del módulo Eagle de la superficie lunar, quedando en la luna la etapa inferior. Tras un corto viaje, el Eagle se acopló de nuevo al Columbia.

Una vez que los astronautas abordaron el modulo de mando, el Eagle se desacopló y quedó abandonado en el espacio. El 24 de julio, el Apolo 11 se precipitó a través de la atmósfera terrestre y cayó en el océano Pacífico, donde la tripulación y la cápsula fueron recuperadas por miembros de la Armada estadounidense.

La carrera hacia la luna se había completado con el triunfo estadounidense. Los soviéticos nunca intentaron imitar la gesta de llevar un cosmonauta a la luna. La misión Apolo continuó con otras seis misiones, de las que cinco se completaron con éxito. La última vez que el hombre puso el pie en la luna fue en el transcurso de la misión Apolo 17, que tuvo lugar el 7 de diciembre de 1972.

Informe: El Periódico (Catalunya) y Perfil.com

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